El Gobierno de Javier Milei profundizó esta semana un giro histórico en la política nuclear argentina. Apenas 48 horas después de que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) despidiera a 61 trabajadores, entre ellos quince vinculados al reactor modular CAREM, el ministro de Economía Luis Caputo anunció una inversión privada de USD 1.200 millones para construir un reactor modular pequeño (SMR) en el predio de Atucha, impulsado por la empresa Meitner Energy.
El proyecto utilizará tecnología desarrollada por el Estado argentino y será financiado por capitales estadounidenses, consolidando un giro geopolítico que desplaza a China del mapa nuclear local y reposiciona a Estados Unidos como socio estratégico en un área clave.
Un anuncio que llega en medio de despidos y denuncias de vaciamiento
El anuncio de Caputo se produjo en un contexto de fuerte tensión en el sector nuclear. Trabajadores y exfuncionarios vienen denunciando desde hace meses:
- reducción presupuestaria,
- paralización del CAREM,
- privatización de Nucleoeléctrica Argentina (NA‑SA),
- pérdida de capacidades estratégicas,
- y una “fuga de cerebros” hacia empresas privadas.
El CAREM —el primer reactor de potencia íntegramente diseñado en Argentina— está prácticamente detenido. Según trabajadores consultados:
“Todo el personal de obra quedó abocado a la preservación del edificio, de los equipos y del predio”.
El proyecto, que durante décadas fue símbolo del desarrollo nuclear argentino, hoy está paralizado y con más de 500 despidos acumulados.
El Plan Reidel y el giro libertario hacia la inversión privada
El anuncio del reactor modular privado se inscribe en el Plan Nuclear Argentino, conocido como Plan Reidel, presentado en diciembre de 2024 junto al director del OIEA, Rafael Grossi.
El plan propone:
- abandonar la expansión del parque nuclear estatal,
- impulsar reactores modulares financiados por capital privado,
- convertir el conocimiento acumulado por la CNEA en plataforma para negocios privados,
- y alinear la política nuclear con la estrategia energética de Estados Unidos.
La explosión global de la inteligencia artificial multiplicó la demanda energética de los centros de datos, y la energía nuclear volvió a ser un activo estratégico. Empresas como Google, Microsoft, Amazon y Meta ya buscan contratos de suministro de largo plazo.
Estados Unidos relanzó su estrategia de SMR en el marco de la llamada “Pax Silica”, una iniciativa para asegurar cadenas de suministro de semiconductores, IA y minerales críticos frente a China. Argentina fue incorporada a esa agenda como parte del “Hemisferio Occidental”.
Meitner Energy: tecnología argentina, control extranjero
Meitner Energy fue creada en 2024, en paralelo al Plan Reidel. Según fuentes del sector:
- 60% pertenece al grupo inversor Ansari,
- 40% a la empresa estatal INVAP, que aporta el diseño tecnológico.
El reactor ACR‑300 utilizará patentes y know‑how desarrollados por el Estado argentino, pero el control estratégico y financiero quedará en manos privadas y extranjeras.
Caputo celebró el proyecto:
“Será el primer reactor modular pequeño de su tipo a nivel mundial”.
El anuncio se realizó sin la presencia de cuadros técnicos de la CNEA ni de NA‑SA.
La fuga de cerebros: ingenieros del CAREM reclutados por Meitner
La expresidenta de la CNEA y diputada nacional Adriana Serquis confirmó que profesionales clave del CAREM migraron hacia Meitner Energy:
“Hasta hace unos meses iban a buscar al personal con cargos estratégicos en grupos de especialización como termohidráulica o seguridad nuclear, atraídos por salarios muchísimo más altos”.
La Cámara de Diputados impulsa un pedido de informes para determinar:
- qué profesionales migraron,
- si hubo acuerdos para transferir conocimiento estratégico,
- y si se está privatizando tecnología financiada por el Estado.
El Súper RIGI como llave del nuevo esquema nuclear
Meitner Energy busca ingresar al Súper RIGI, el régimen de promoción de inversiones que otorga beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios extraordinarios a proyectos superiores a USD 1.000 millones.
El régimen incluye:
- reducción del Impuesto a las Ganancias,
- amortización acelerada,
- exenciones para importaciones,
- eliminación de retenciones,
- estabilidad fiscal por décadas,
- y acceso a tribunales internacionales como el CIADI.
Para el Gobierno, el RIGI es clave para atraer inversiones de alta complejidad. Para sus críticos, consolida un esquema de beneficios extraordinarios con escasa exigencia de integración productiva y transferencia tecnológica.
El giro geopolítico: expulsión de China y alineamiento con EE.UU.
Hasta 2023, Argentina combinaba desarrollo estatal con cooperación internacional, incluyendo proyectos con China como Atucha III y IV. Ese esquema quedó en suspenso.
El Gobierno de Milei:
- profundizó la alianza con Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump,
- reorientó la política nuclear hacia el programa FIRST,
- se sumó a la iniciativa Pax Silica,
- y desplazó a China de áreas consideradas críticas.
El reactor modular privado encaja en esa estrategia: tecnología argentina, financiamiento estadounidense y control privado.
Un sector estratégico en crisis y un futuro incierto
El sector nuclear argentino atraviesa:
- despidos masivos,
- paralización de proyectos estratégicos,
- fuga de profesionales,
- privatización de capacidades tecnológicas,
- y un giro geopolítico que redefine prioridades.
Mientras tanto, el reactor CAREM —símbolo del desarrollo nacional— permanece detenido, y el conocimiento acumulado durante décadas se traslada hacia empresas privadas.
