Un informe de Moody’s Ratings advierte que el fenómeno climático El Niño podría modificar de manera significativa los patrones de precipitaciones en América Latina durante los próximos meses. Para Argentina, las proyecciones son claras: el país se ubicará dentro de la franja con lluvias superiores a los niveles habituales, una situación que podría extenderse hasta febrero de 2027 y generar impactos tanto en la producción agropecuaria como en el sector energético.
Argentina enfrentará un escenario climático marcado por una mayor humedad y precipitaciones por encima de los valores normales durante buena parte del ciclo 2026-2027. Así lo señala un informe elaborado por Moody’s Ratings, que analiza los posibles efectos de un episodio intenso de El Niño sobre las economías y los sistemas energéticos de América Latina.
De acuerdo con las proyecciones incluidas en el estudio, el país integra el grupo de naciones que recibirían un volumen de lluvias superior al promedio histórico entre agosto de 2026 y febrero de 2027. En el mismo corredor climático aparecen Uruguay, Paraguay y amplias regiones del sur de Brasil, conformando una de las zonas más húmedas del continente durante el desarrollo del fenómeno.
Un fenómeno que cambia el mapa climático regional
El informe destaca que un evento fuerte de El Niño no produce efectos uniformes en toda América Latina. Por el contrario, modifica los patrones normales de circulación atmosférica y redistribuye las precipitaciones entre distintas regiones.
Mientras el Cono Sur se perfila como una de las áreas que podrían recibir mayores aportes de agua, otras regiones enfrentarían escenarios opuestos. Entre las zonas donde se prevén lluvias inferiores a los niveles habituales figuran sectores del norte de Brasil, la región amazónica, Venezuela, las Guyanas, parte de América Central y varias áreas del Caribe.
Los analistas de Moody’s remarcan que las consecuencias económicas del fenómeno no dependen únicamente de la cantidad de lluvia que caiga, sino también de la ubicación geográfica de esas precipitaciones y de las cuencas hidrográficas involucradas. La distribución del agua resulta determinante para actividades productivas, abastecimiento urbano y generación de energía.
Qué impacto podría tener en Argentina
Para Argentina, un escenario más lluvioso suele asociarse con beneficios potenciales para la actividad agropecuaria, particularmente en regiones agrícolas que dependen de una adecuada disponibilidad hídrica durante los meses de primavera y verano.
Sin embargo, los especialistas advierten que un exceso de precipitaciones también puede generar inundaciones, complicaciones logísticas, anegamientos urbanos y afectaciones en zonas productivas si las lluvias superan determinados umbrales.
Las previsiones coinciden además con recientes advertencias de organismos meteorológicos internacionales que ubican al actual episodio de El Niño entre los más intensos de las últimas décadas, elevando el riesgo de fenómenos extremos en distintas regiones del planeta.
El desafío para los sistemas energéticos
Uno de los principales focos del informe está puesto en el impacto que El Niño puede tener sobre la generación eléctrica de América Latina.
Moody’s señala que las alteraciones en el régimen de lluvias pueden modificar significativamente la capacidad de producción de las centrales hidroeléctricas, una fuente clave de energía para numerosos países de la región.
En ese sentido, identifica a Colombia, Brasil y Perú como las economías más expuestas debido a su fuerte dependencia de la energía hidroeléctrica. En estos casos, cambios bruscos en los niveles de agua pueden afectar directamente la disponibilidad de electricidad y obligar a recurrir a fuentes alternativas más costosas.
Argentina presenta una situación diferente. Aunque la hidroelectricidad ocupa un lugar importante dentro de su matriz energética, el país cuenta con una estructura más diversificada, donde el gas natural mantiene una participación predominante en la generación eléctrica.
Esa característica reduce la vulnerabilidad frente a eventuales alteraciones hidrológicas, aunque no elimina completamente los efectos que podría generar un fenómeno climático de gran magnitud.
Posibles efectos sobre los precios de la energía
El informe también advierte sobre otro aspecto relevante: la volatilidad de los precios energéticos durante los años dominados por El Niño.
Cuando disminuye la disponibilidad de agua en determinadas regiones, los países suelen incrementar el uso de centrales térmicas alimentadas por gas o combustibles líquidos para compensar la caída de la generación hidroeléctrica. Ese proceso puede aumentar los costos de producción eléctrica y trasladar presión a los mercados energéticos.
Históricamente, los episodios intensos de El Niño han estado asociados a fuertes fluctuaciones en los precios de la electricidad en varios países latinoamericanos, especialmente aquellos con alta dependencia de las represas hidroeléctricas.
En el caso argentino, las mayores precipitaciones previstas podrían contribuir a sostener los niveles de generación hidráulica, aunque el comportamiento final dependerá de cómo evolucionen las lluvias en las distintas cuencas del país.
¿Hasta cuándo durará el fenómeno?
Según el horizonte temporal analizado por Moody’s, los efectos principales de El Niño se extenderían desde agosto de 2026 hasta febrero de 2027, abarcando gran parte de la primavera y el verano austral.
Ese período coincide con etapas clave para la actividad agrícola, la gestión de recursos hídricos y la planificación energética, razón por la cual organismos públicos, productores y empresas siguen con atención la evolución del fenómeno.
La conclusión central del informe es que América Latina enfrentará una profunda reorganización de sus patrones climáticos durante los próximos meses. Mientras varias economías deberán prepararse para escenarios de menor disponibilidad de agua, Argentina aparece entre los países donde predominan las perspectivas de lluvias superiores a lo normal, consolidándose como una de las regiones más influenciadas por la fase húmeda de El Niño 2026-2027.
