El Gobierno nacional anunció este miércoles, a través del Boletín Oficial, la entrega de una suma fija extraordinaria destinada a los miembros de las fuerzas de seguridad federales. El beneficio, que será percibido junto con los haberes de abril, oscila entre los 40 mil y los 340 mil pesos según el escalafón, y busca desactivar la inédita movilización conjunta que las cinco fuerzas habían convocado para el 2 de abril.
La Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal habían organizado un abrazo simbólico al Edificio Centinela, sede de la Gendarmería, en reclamo por mejoras salariales y en las condiciones de la obra social. Se trataba de la primera protesta unificada de las fuerzas federales, un hecho de alto impacto político y social.
El decreto y los montos
El decreto 216/2026 establece que todo el personal de las cinco fuerzas, incluidos los alumnos, recibirá una suma no remunerativa y no bonificable de 40 mil pesos. A ello se suma un pago adicional que varía según la jerarquía: los escalafones más bajos percibirán hasta 300 mil pesos extra, mientras que los cargos superiores solo recibirán la suma fija general.
El criterio oficial apunta a recomponer los ingresos de quienes perciben salarios que rondan entre 700 mil y 900 mil pesos, muy por debajo de la línea de pobreza para una familia tipo, estimada en 1.400.000 pesos. En contraste, los altos mandos, cuyos haberes superan los 2.400.000 pesos, no recibirán más que el bono básico.
El trasfondo del conflicto
La protesta prevista para el 2 de abril, fecha cargada de simbolismo por la conmemoración del inicio de la Guerra de Malvinas, fue impulsada a través de grupos de mensajería donde los uniformados expresaron su malestar. Denuncian que sus salarios resultan insuficientes y que muchos deben recurrir a trabajos informales, como el reparto de comida, para sostener a sus familias.
A ello se suma el deterioro de las prestaciones médicas. La división de la histórica obra social Iosfa en dos entidades —OSFFESEG para las fuerzas de seguridad y OSFA para los militares— no logró mejorar la atención, generando un fuerte descontento. Los trabajadores cuestionan la gestión de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a quien acusan de falta de autoridad y de no dar respuesta a las demandas. El lema oficial “Cuidar a los que nos cuidan” es percibido por los efectivos como una consigna vacía frente a sus condiciones reales.
Un escenario político delicado
Monteoliva, cercana a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantiene tensiones con su antecesora Patricia Bullrich y con el jefe de la Gendarmería, Claudio Brilloni. En el Gobierno recuerdan con inquietud su paso por el Ministerio de Seguridad de Córdoba en 2013, cuando un acuartelamiento policial derivó en su salida del cargo.
La decisión de otorgar sumas extraordinarias busca descomprimir la tensión y evitar que la protesta se convierta en un conflicto mayor. Sin embargo, especialistas advierten que la medida podría resultar insuficiente si los efectivos consideran que no constituye una verdadera recomposición salarial. En ese caso, el bono podría convertirse en un paliativo transitorio y no en una solución de fondo.
Perspectivas
El anuncio refleja la preocupación oficial por contener un reclamo que, por primera vez, unificó a todas las fuerzas federales. La movilización prevista para el 2 de abril no solo ponía en evidencia el malestar interno, sino que también amenazaba con proyectar una imagen de fragilidad institucional. El desenlace dependerá de si los trabajadores aceptan el bono como un gesto de respuesta o si insisten en que sus demandas requieren una solución estructural y duradera.
