La designación de Ahmad Vahidi como ministro del Interior de Irán generó un fuerte rechazo en la Argentina, donde el Gobierno recordó que el funcionario está acusado por la Justicia local de haber participado en el atentado contra la AMIA en 1994. La Cancillería emitió un comunicado oficial en el que condenó la decisión de Teherán y ratificó el pedido de captura internacional vigente contra Vahidi.
La postura argentina
- El Gobierno argentino calificó la designación como “una afrenta a las víctimas del terrorismo y a la Justicia internacional”.
- Se reafirmó la vigencia de las órdenes de detención emitidas por Interpol y la obligación de los Estados de cooperar en la investigación.
- La Cancillería subrayó que la Argentina continuará reclamando la comparecencia de los acusados ante los tribunales nacionales.
El rol de Estados Unidos
En paralelo, voceros oficiales descartaron que la postura argentina esté influenciada por la administración de Donald Trump, que también se pronunció contra la designación de Vahidi. “No tuvo nada que ver”, señalaron desde el Palacio San Martín, aclarando que la condena responde a una política de Estado sostenida por distintos gobiernos desde hace más de dos décadas.
Contexto internacional
La designación de Vahidi reavivó tensiones diplomáticas entre Irán y varios países occidentales. Organismos de derechos humanos y asociaciones de víctimas del terrorismo reclamaron que se refuercen los mecanismos de presión internacional para garantizar que los acusados por el atentado en Buenos Aires enfrenten la Justicia.
Perspectivas
El caso vuelve a poner en primer plano la causa AMIA, uno de los expedientes más sensibles de la historia judicial argentina. Para el Gobierno, la designación de Vahidi no solo constituye un agravio a las víctimas, sino también un desafío a la comunidad internacional en materia de lucha contra el terrorismo.
