Con una trayectoria que va desde los primeros cohetes sonda en los años 60 hasta su participación en la misión Artemis II, Argentina se posiciona como uno de los países con mayor desarrollo espacial en América Latina. Sin embargo, el desafío actual es sostener esa competitividad en el marco del NewSpace, un paradigma que combina innovación privada con políticas públicas estratégicas.
Del “Old Space” al “NewSpace”
El Old Space estuvo dominado por agencias estatales como la NASA.
El NewSpace desplaza el eje hacia empresas privadas, con modelos de negocio sostenibles y reducción de costos.
La economía espacial alcanzó en 2025 los US$626.000 millones y podría llegar a US$1,8 billones en 2035.
La trayectoria argentina
1961: creación de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales y lanzamiento del cohete Alfa Centauro.
1967-1969: misiones biológicas con el ratón Belisario y el mono Juan.
1991: nacimiento de la CONAE, con la serie de satélites SAC en cooperación con la NASA.
2014: lanzamiento de ARSAT-1, primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones fabricado en América Latina.
Proyecto SAOCOM: satélites de observación terrestre por radar, clave para emergencias y cambio climático.
2026: participación en Artemis II con el microsatélite Atenea, desarrollado junto a INVAP y VENG.
Desafíos estructurales
Fuga de talentos: casos como Satellogic, que trasladó su sede al exterior.
Falta de continuidad en políticas de Estado: cambios de rumbo según el gobierno de turno.
Necesidad de marcos regulatorios sólidos para equilibrar la iniciativa privada con objetivos estratégicos.
Geopolítica y cooperación regional
Estados Unidos impulsa los Acuerdos Artemis; China y Rusia promueven su propia estación lunar.
América Latina creó la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE) en 2021, pero sin la participación plena de Argentina y Brasil.
La región tiene ventajas geográficas: cercanía al Ecuador para lanzamientos y condiciones únicas de observación astronómica en el Cono Sur.