El regreso temporario del reportero gráfico Pablo Grillo, herido durante una marcha de jubilados en marzo de 2025, se convirtió en un momento de alivio para su familia y en un nuevo impulso al reclamo de verdad y responsabilidades políticas.

Un reencuentro cargado de emoción

Grillo, de 35 años, permaneció internado durante diez meses luego de recibir el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un efectivo de Gendarmería. El ataque le provocó lesiones de extrema gravedad y derivó en una prolongada recuperación.

Este fin de semana, el fotógrafo regresó a su casa para pasar algunos días junto a sus seres queridos. El momento fue registrado en un video difundido en redes sociales, donde se lo ve llegar a su hogar y ser recibido por familiares y vecinos. La escena, cargada de emoción, rápidamente se viralizó.

“Unos días en casa después de 10 meses de espera. Ver a Pablo salir y respirar un poco de normalidad nos llena el alma. Este reencuentro da fuerzas para seguir. Nuestra alegría exige justicia”, escribió su familia en una publicación de Instagram.

Reclamos y cuestionamientos

El regreso de Grillo volvió a poner en el centro de la escena el reclamo de justicia por el ataque. Días atrás, su padre, Fabián Grillo, cuestionó con dureza el accionar del Gobierno nacional y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Denunció que desde el primer momento existió una “construcción de mentiras” para justificar lo ocurrido: “Empezaron diciendo que Pablo estaba detenido, después que la munición había rebotado varias veces en el pavimento. Van cambiando la mentira a medida que la realidad los desmiente”, afirmó.

También criticó la falta de detenidos pese a que se habló públicamente del secuestro de armas: “Cuando se secuestra un arma hay detenidos. Acá no los hay. ¿Dónde están las armas y a quiénes detuvieron?”, se preguntó, al tiempo que apuntó contra sectores del periodismo por no repreguntar ante las versiones oficiales.

Un caso que expone la violencia institucional

El padre del fotógrafo comparó el episodio con otros casos de violencia institucional, como los de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, y sostuvo que existe un patrón de justificación de la represión. “Se magnifican supuestas amenazas para legitimar la violencia y se demoniza a una persona que estaba trabajando. Mi hijo estaba sacando fotos”, remarcó.

La situación de Grillo se ha convertido en un símbolo dentro de los debates sobre el rol de las fuerzas de seguridad y la libertad de prensa en contextos de protesta social. Organismos de derechos humanos y asociaciones de periodistas han manifestado su preocupación por la reiteración de hechos similares en los últimos años.

Avances judiciales

En paralelo, la causa judicial avanza. La Cámara Federal confirmó el procesamiento del cabo Héctor Guerrero, identificado como el efectivo que disparó el cartucho que impactó en Grillo. No obstante, la familia insiste en que la investigación debe alcanzar a los mandos superiores.

“Está claro que actuó bajo órdenes. No disparó una sola vez y no hubo orden judicial. Eso lo dicen los propios fallos”, sostuvo Fabián Grillo, quien reiteró que la búsqueda de justicia no se limita a la responsabilidad individual del agente, sino que apunta a esclarecer las cadenas de mando y las decisiones políticas detrás del operativo.

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