El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento global y regional en el último World Economic Outlook, afectadas por el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre energía, inflación y condiciones financieras. En ese marco, la Argentina aparece con un desempeño destacado: pese al recorte de medio punto en su previsión para 2026, el organismo estima que el país crecerá 3,5% ese año y 4% en 2027, cifras superiores al promedio latinoamericano.
El informe del FMI señala que la economía mundial se expandirá 3,1% en 2026 y 3,2% en 2027, frente al 3,3% previsto en enero. La corrección responde principalmente al shock geopolítico generado por la guerra en Medio Oriente, que encareció la energía y reavivó la incertidumbre financiera. El organismo advierte que, aun bajo un escenario de conflicto acotado, los efectos ya se reflejan en los mercados de commodities y en las expectativas de inflación.
Argentina en la foto regional
La Argentina se mantiene relativamente bien posicionada frente a sus pares. El FMI proyecta un crecimiento de 3,5% en 2026 y 4% en 2027, luego de una expansión de 4,4% en 2025. Estas cifras superan las estimaciones para Brasil (1,9% y 2%), México (1,6% y 2,2%) y el promedio de América Latina y el Caribe (2,3% y 2,7%). El país se ubica así entre las economías de mejor desempeño de la región, aunque con un entorno internacional más exigente.
El recorte de medio punto respecto de la previsión anterior (4% para 2026) refleja la vulnerabilidad de las proyecciones frente a los shocks externos. Para la Argentina, el encarecimiento del petróleo puede implicar un doble efecto: mayores ingresos potenciales en sectores exportadores de energía, pero también presión sobre la inflación, los costos logísticos y el financiamiento internacional.
Un mundo con menos impulso y más riesgos
El FMI prevé que la inflación global alcance 4,4% en 2026 antes de moderarse a 3,7% en 2027, frente a las estimaciones previas de 3,8% y 3,4%. Los precios de la energía subirían 19% este año, con un incremento de 21,4% en el petróleo y un valor promedio de US$82 por barril. El organismo advierte que las economías importadoras de energía, especialmente aquellas con fragilidades previas, quedan más expuestas a la combinación de petróleo caro, alimentos más altos, depreciación cambiaria y endurecimiento financiero.
En escenarios adversos, el crecimiento global podría caer a 2,5% en 2026 con inflación de 5,4%. En uno severo, la expansión mundial se reduciría a apenas 2%, un nivel que el propio Fondo compara con episodios cercanos a una recesión global.
Implicancias para la Argentina
La lectura del FMI para la Argentina es dual. Por un lado, el país conserva una proyección de crecimiento superior a la de sus principales vecinos y al promedio regional. Por otro, ese desempeño deberá sostenerse en un contexto internacional más volátil, con riesgos geopolíticos, presiones inflacionarias y menor impulso global. El organismo insiste en la necesidad de preservar la estabilidad de precios, cuidar la sostenibilidad fiscal y evitar respuestas desordenadas frente a shocks de oferta.
La conclusión es clara: la Argentina aparece como una de las economías con mejor perspectiva de crecimiento en la región, pero deberá navegar un escenario internacional más frágil y con riesgos crecientes que podrían alterar el rumbo previsto.
