La memoria financiera argentina volvió a activarse con precisión quirúrgica. En un contexto donde el dólar oficial se apreció en términos reales y la inflación siguió acelerándose, miles de ahorristas interpretaron que la divisa estadounidense estaba en “zona de oferta”. Sin cepo y con mayor liquidez en la economía, la búsqueda de cobertura volvió a ser el motor dominante de las decisiones financieras domésticas.

Según el Informe de Política Monetaria (IPOM) del Banco Central correspondiente al primer trimestre, las compras de dólares por parte de personas físicas alcanzaron USD 1.500 millones en abril, el nivel más alto de 2026 y casi el doble de los USD 800 millones mensuales registrados en febrero y marzo.

La lectura del BCRA: apreciación del peso y Fase 4 del programa

El Banco Central atribuyó el fenómeno a la Fase 4 del programa de estabilización, centrada en el control estricto de los agregados monetarios y la eliminación de la volatilidad de tasas. En ese marco, la apreciación del peso en términos reales actuó como un incentivo directo para la dolarización minorista.

Datos clave:

  • Tipo de cambio minorista oficial: $1.414
  • Caída en lo que va del año: –4,4%
  • Inflación acumulada: 12,3% (INDEC)

La brecha entre inflación y tipo de cambio generó la percepción de un dólar “atrasado”, lo que impulsó a los ahorristas a recomponer carteras en moneda dura.

Abril se convirtió así en el mes de mayor demanda desde octubre de 2025, cuando la incertidumbre preelectoral había disparado compras por USD 3.500 millones.

El sistema financiero también sintió el impacto: boom de depósitos en dólares

La dolarización minorista no solo se reflejó en el mercado cambiario. También impulsó un fuerte crecimiento en los depósitos bancarios en moneda extranjera.

Según la Memoria Anual 2025 de BBVA Argentina:

  • Los depósitos privados en dólares crecieron 25% anual.
  • El banco alcanzó una cuota de mercado del 11,6%.
  • Los plazos fijos en dólares sumaron más de 10.000 nuevos clientes.
  • El volumen operado en estos productos aumentó 370% interanual.

La eliminación del cepo permitió que los bancos reconfiguraran su oferta:

  • cuentas en dólares integradas automáticamente,
  • procesos de alta digital simplificados,
  • mayor disponibilidad de productos de ahorro en moneda extranjera.

Todo esto ocurrió mientras el tipo de cambio cerró 2025 en $1.459,4, tras una depreciación del 41,3%, y el BCRA continuó acumulando reservas.

El auge del “dólar App”: digitalización del resguardo de valor

El salto en la demanda minorista tuvo un correlato inmediato en las plataformas digitales. El fenómeno del “dólar App” se consolidó como una de las tendencias más fuertes del nuevo mercado sin restricciones.

Vanesa Di Trolio, Business Manager de Reba, explicó:

“Se cuadruplicó el volumen de operaciones de dólar oficial en la App. El usuario valora operar desde el celular, sin límites horarios y con cotizaciones competitivas”.

Dos perfiles de usuarios conviven en las apps:

  1. Ahorristas tradicionales, que compran dólares para guardarlos.
  2. Usuarios tácticos, que compran divisas, esperan una suba y luego venden para cancelar consumos o gastos indexados por inflación.

La disponibilidad 24/7, la simplicidad operativa y la ausencia de restricciones consolidaron a las fintech como un canal dominante para la dolarización minorista.

Un mercado sin cepo, pero con reflejos intactos

El comportamiento de abril dejó varias señales:

  • La demanda de dólares vuelve a reaccionar ante cualquier percepción de atraso cambiario.
  • La apreciación del peso en términos reales funciona como un incentivo directo para dolarizar carteras.
  • La digitalización aceleró la velocidad de reacción del ahorrista.
  • El sistema financiero se adaptó rápidamente a un mercado sin restricciones.

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