Tras el tiroteo escolar que conmocionó a la localidad santafesina y dejó como saldo la muerte de un estudiante de 13 años, una de las abogadas del adolescente acusado, Mariana Oroño, brindó declaraciones en las que aseguró que el hecho “no fue un ataque dirigido” y que el joven “se sentía un bicho raro”.
Una problemática personal y psicológica
Oroño explicó que el adolescente atravesaba un cuadro complejo, con antecedentes de intentos de autolesión y de suicidio. “Venía con una problemática personal psicológica en tratamiento, algunos intentos de autosuicidio, autolesión y cuestiones familiares que lo afectaron de la peor manera”, señaló la letrada en diálogo con Mitre Córdoba.
La abogada descartó que el joven haya sido víctima de bullying, como se había especulado en las primeras horas posteriores al ataque. “Él mismo nos dijo que no, que esto no era así. Los padres también nos habían adelantado algo. No había situaciones de bullying realmente”, afirmó.
Un adolescente retraído
La defensa describió al acusado como “una persona muy cerrada, muy retraída, que guardaba mucho”. Según Oroño, el entorno coincidía en que se trataba de un joven introvertido, sin antecedentes de violencia hacia terceros. “Nunca manifestó violencia hacia otros, sí hacia sí mismo. Era un hecho imprevisible”, sostuvo.
El arma y las hipótesis de acceso
Respecto al origen de la escopeta calibre 12-70 utilizada en el ataque, Oroño indicó que las versiones más fuertes apuntan a que pertenecía al abuelo materno del adolescente. “No había armas en la casa propia ni en la paterna. El abuelo sí poseía armas y vivía cerca de su domicilio. Es posible que se la haya sacado a escondidas”, explicó.
Un ataque no premeditado
La abogada consideró que el episodio pudo haber tenido “alguna planificación mínima”, aunque lo definió como un “desencadenante psicológico irruptivo en el momento”. “Fue un ataque no dirigido, una bronca reprimida contra todos. Él nos manifestó que se sentía un bicho raro, que nunca encajó y que pensaba que la única manera de liberarse era quitarse la vida”, relató.
Una tragedia inesperada
El hecho, ocurrido en la Escuela N°40 Mariano Moreno de San Cristóbal, dejó como víctima fatal a Ian Cabrera Núñez, de 13 años, y varios estudiantes heridos. Para la defensa, se trató de una tragedia que expone la necesidad de comprender los procesos internos de los adolescentes y las señales de alarma que pueden anticipar episodios de violencia extrema.
