La emblemática línea de colectivos 148, conocida popularmente como “El Halcón”, dejó de operar definitivamente tras varios meses de inactividad, generando un fuerte impacto en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires y una crisis social para más de 500 trabajadores que quedaron sin empleo.
Durante décadas, la línea 148 fue un servicio clave para miles de pasajeros que viajaban diariamente entre distintos puntos del conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires. Su cierre marca el final de una etapa histórica en la movilidad urbana y abre un nuevo foco de conflicto en un sector que desde hace años enfrenta dificultades económicas y reclamos laborales.
Una crisis financiera que derivó en el colapso
La empresa venía atravesando una profunda crisis económica que se agravó en los últimos meses por la reducción de subsidios estatales y el aumento de los costos operativos. El sistema de transporte público en el AMBA depende en gran medida de aportes del Estado para cubrir gastos de combustible, mantenimiento y salarios. La combinación de menores subsidios y problemas financieros internos terminó por paralizar el servicio y derivó en el cierre definitivo.
Reclamo de los trabajadores
Los empleados denuncian que la compañía mantiene deudas salariales significativas, incluyendo sueldos atrasados y aguinaldos. Muchos llevan meses sin percibir ingresos, lo que impactó directamente en la economía de sus familias. Ante esta situación, choferes, administrativos y personal de mantenimiento iniciaron protestas para exigir el pago de lo adeudado y la intervención de las autoridades.
“Nos quedamos sin trabajo y sin cobrar lo que nos corresponde”, señalaron los trabajadores, quienes reclaman una solución urgente que garantice tanto el cobro de los salarios como alternativas laborales dentro del sistema de transporte público.
Incertidumbre para los usuarios
El cierre de la línea también afecta a miles de pasajeros que dependían de este recorrido para trasladarse diariamente. Hasta el momento no se confirmó si otra empresa asumirá el servicio o si se implementará una reestructuración para garantizar la conectividad en las zonas afectadas. Los usuarios deben recurrir a combinaciones más largas y costosas, lo que incrementa los tiempos de viaje y la presión sobre otras líneas.
Un golpe al transporte metropolitano
La desaparición de “El Halcón” refleja las tensiones estructurales del transporte público en el AMBA, un sistema altamente dependiente de subsidios y vulnerable a las crisis económicas. El cierre no solo representa la pérdida de un servicio histórico, sino también un nuevo desafío para las autoridades, que deberán definir cómo garantizar la movilidad de los pasajeros y atender la situación de cientos de familias que quedaron sin sustento.
