La abogada argentina Agostina Páez, acusada de injuria racial en Brasil, podrá regresar al país para cumplir con la condena mediante tareas comunitarias, según resolvió un juez en Río de Janeiro. La decisión, tomada tras más de dos meses en los que la joven permaneció con tobillera electrónica, generó un fuerte debate político y jurídico.

La audiencia y el fallo

En la audiencia del martes, la fiscalía había solicitado una pena de dos años de prisión en suspenso o, en su defecto, la realización de tareas comunitarias. El magistrado optó por esta última alternativa y autorizó el regreso de Páez a la Argentina, bajo condiciones que serán precisadas en el fallo definitivo.

La resolución quedó envuelta en controversia luego de que la diputada Marcela Pagano afirmara en redes sociales que el resultado estuvo vinculado a su presentación como “fiadora solidaria”. Sin embargo, la defensa de Páez desestimó esa versión.

La defensa niega presiones políticas

En conferencia de prensa en el Consulado argentino en Río de Janeiro, la abogada defensora Carla Junqueira explicó que el tribunal tomó en consideración una nota presentada por el consulado, en la que se detallaban las herramientas jurídicas para que Páez continúe sujeta a la legislación brasileña desde Argentina.

Consultada sobre la intervención de Pagano, Junqueira agradeció el acompañamiento pero descartó cualquier influencia política: “No considero factible que el Poder Judicial de Brasil sea permeable a ese tipo de cuestiones”.

Indemnización y tareas comunitarias

El fallo definitivo establecerá cómo deberán realizarse las tareas comunitarias y cuál será el monto de la fianza. Además, permanece abierta la definición sobre la compensación económica solicitada por la fiscalía, que pidió que Páez pague cerca de 50.000 dólares a cada una de las personas afectadas. “No sé cómo vamos a hacer para pagar”, admitió la joven.

El arrepentimiento de Páez

En declaraciones televisivas, Páez confesó estar arrepentida por su conducta: “Me arrepiento de haber reaccionado mal, sea el contexto que sea. Estoy pagando por eso”. También aseguró haber recibido amenazas y haber temido por su vida durante las últimas semanas.

Durante la audiencia, según su propio testimonio, pidió disculpas de manera individual a las víctimas: “Le pedí disculpas a cada uno por separado, mirándolos a los ojos, diciéndoles que me arrepentía”.

Próximos pasos

La segunda etapa del proceso judicial definirá los detalles de la condena y las condiciones de cumplimiento en Argentina. El caso, que combina aspectos legales, diplomáticos y políticos, se convirtió en un test de cooperación judicial entre ambos países y en un ejemplo de cómo los tribunales abordan delitos de injuria racial en un contexto internacional.

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