Una encuesta nacional reveló que la presión sobre los ingresos familiares se traduce en un ajuste del consumo esencial y en un deterioro sostenido del ahorro en los hogares.
Según el relevamiento realizado por la agencia Pulso Research en los primeros días de enero de 2026, el 57,1% de los argentinos reconoció haber recurrido al endeudamiento para afrontar gastos cotidianos. El informe advierte que el deterioro del poder adquisitivo empuja a una mayoría de la población a financiar consumos básicos, consolidando una tendencia que se profundiza desde 2024.
La encuesta también expone una percepción generalizada de insuficiencia salarial: dos de cada tres consultados afirmaron que sus ingresos no alcanzan para cubrir el mes, lo que refuerza la presión sobre la economía doméstica.
Endeudamiento transversal y ajuste en el consumo
El estudio muestra que el aumento de la deuda atraviesa distintos rangos etarios, niveles socioeconómicos y regiones del país, lo que evidencia un problema estructural en la capacidad de los ingresos para sostener el costo de vida.
En paralelo, el 63,3% de los encuestados declaró haber resignado consumos en el último mes, principalmente en alimentos, bebidas y carne, lo que refleja el impacto directo de la restricción en rubros esenciales.
Ahorro en retroceso y vacaciones postergadas
La dificultad para llegar a fin de mes se combina con una limitada capacidad de ahorro. Apenas el 33,5% de los hogares logra guardar parte de sus ingresos, mientras que más del 60% reconoce que no puede hacerlo. Entre quienes aún ahorran, la mayoría destina menos del 10% de sus ingresos mensuales, lo que deja escaso margen frente a imprevistos.
El escenario también condiciona las decisiones vinculadas al ocio. Solo el 11,5% de los consultados viajó o tiene previsto viajar durante el verano, un nivel similar al del año pasado. Entre quienes sí pudieron vacacionar, predominan los destinos nacionales, en línea con el ajuste general del gasto.
Un inicio de año marcado por la fragilidad financiera
El panorama que surge del relevamiento describe un comienzo de 2026 atravesado por la fragilidad económica de los hogares argentinos, con un 60% recurriendo al endeudamiento para sostener gastos básicos, una menor capacidad de ahorro y decisiones de consumo cada vez más condicionadas por ingresos insuficientes
