El economista Carlos Melconian volvió a analizar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y dejó una de las metáforas más comentadas de las últimas semanas: “Vaca Muerta se va para Punta Cana o para el colchón”. Con esa frase, sintetizó su preocupación por el destino de los dólares que ingresan por exportaciones y por la falta de un mecanismo que los transforme en actividad, inversión y empleo dentro del país.

Durante una entrevista en el programa Buenas Tardes China, conducido por Jairo Straccia, Melconian trazó un diagnóstico crítico del modelo económico vigente. Según explicó, la economía argentina muestra hoy un desbalance estructural: sectores exportadores dinámicos conviven con un mercado interno debilitado, un consumo retraído y una industria que no logra recuperar volumen.

Un modelo con dos velocidades: divisas que entran, actividad que no despega

Melconian describió la situación con una imagen contundente: “El motor que ratea es mucho más grande que el motor que anda bien en términos de actividad”.

Para el ex presidente del Banco Nación, el país atraviesa un escenario donde:

  • Los sectores ligados a las exportaciones —energía, agro, carne— muestran dinamismo.
  • La economía interna —consumo, comercio, industria manufacturera— permanece “planchada”.
  • El empleo no recibe el impacto positivo del boom exportador porque esos sectores generan poca mano de obra directa.

El ingreso de divisas, explicó, depende hoy de tres factores coyunturales:

  1. Una cosecha excepcional,
  2. El impulso de Vaca Muerta,
  3. La caída de importaciones por la debilidad económica.

Pero el problema, advirtió, es que esos dólares no se transforman en un círculo virtuoso. De allí su frase: “Vaca Muerta se va para Punta Cana o para el colchón”, en referencia al ahorro dolarizado y al consumo en el exterior.

Metáforas para explicar un desequilibrio estructural

Melconian profundizó su diagnóstico con otra comparación que busca ilustrar la asimetría entre divisas y actividad:

  • En materia de dólares, Argentina tiene “un auto chico con un motor fenomenal”.
  • En términos de actividad, posee “una carrocería gigante con un motorcito de dos cilindros”.

El economista sostiene que esta brecha explica por qué el país puede mostrar buenos números externos mientras la economía cotidiana —la que sienten los comercios, las pymes y los trabajadores— continúa sin señales de recuperación.

Reconocimientos al Gobierno, pero advertencias sobre la confianza

Melconian reconoció que el Gobierno “no obstaculizó” a los sectores exportadores, algo que consideró un mérito en comparación con gestiones anteriores. Sin embargo, aclaró que eso no alcanza para resolver el problema de fondo: la falta de confianza en la economía argentina.

Según su visión, el modelo actual genera dólares, pero no genera crecimiento, empleo ni consumo. Y esa desconexión, afirmó, es insostenible en el mediano plazo.

Política y economía: un vínculo inevitable

El economista también se refirió al impacto de los episodios políticos recientes, en particular el caso que involucró al vocero presidencial Manuel Adorni. Melconian evitó dramatizar, pero fue claro: “Un medidómetro no hay, pero mejor no tener el escándalo que tenerlo”.

A su juicio, el episodio obligó al presidente Milei a adoptar actitudes “que no son las más aconsejables” y expuso una dinámica política todavía incierta. “No está claro cómo es políticamente hablando este gobierno”, afirmó.

Definió además a la actual gestión como “una administración de transición”, cuyo legado aún está por verse.

Críticas al programa económico y al rol del “predicador”

En el tramo final de la entrevista, Melconian cuestionó la narrativa oficial sobre la acumulación de reservas y calificó algunas definiciones como “grandilocuentes”. También sostuvo que el programa económico funciona “como un proceso de prueba y error”, más que como un plan secuenciado.

Pidió al Gobierno “dejar por un momento la cuestión ideológica de lado” para priorizar medidas que reactiven el consumo y la actividad, al advertir que el 70% de la economía vinculada al mercado interno sigue postergada.

Finalmente, lanzó una crítica indirecta al funcionamiento interno del equipo económico: “Todos los gobiernos tienen un predicador, pero las decisiones no pasan por el predicador”, en una referencia implícita al rol de algunos funcionarios dentro del oficialismo.

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