El Gobierno Nacional anunció este jueves 26 de marzo el llamado a licitación para privatizar Intercargo, la empresa pública que durante décadas monopolizó los servicios de asistencia a aviones y pasajeros en aeropuertos.

Según informó oficialmente el Ministerio de Economía, el proceso se enmarca en la Ley de Bases, que declaró a Intercargo sujeta a privatización y habilitó la venta del 100% de su paquete accionario. La licitación será pública, nacional e internacional, “abierta y competitiva, que garantizará la máxima transparencia y concurrencia de oferentes”.

El adelanto de Caputo

La novedad había sido anticipada el miércoles por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien anunció en redes sociales que se presentarían las bases y condiciones de la privatización. El funcionario encuadró la decisión dentro del proceso de transformación del sector aerocomercial y de apertura a la competencia.

Modalidad “empresa en marcha”

La venta se realizará bajo la modalidad de “empresa en marcha”, lo que implica la transferencia integral de la compañía, la salida total del Estado Nacional de su participación societaria y la continuidad de la firma como unidad operativa, con sus contratos, licencias y funcionamiento en los aeropuertos donde presta servicios. El cronograma oficial fija el 7 de mayo como fecha límite para la recepción de ofertas.

Intercargo: datos clave

Creada en 1961, Intercargo se convirtió en operador exclusivo del servicio de rampa en 1990. Actualmente presta servicios en 16 aeropuertos del país y cuenta con más de 1.500 empleados. El Gobierno sostiene que su privatización forma parte de un cambio de paradigma: que el Estado deje de operar directamente para concentrarse en regular y supervisar condiciones de competencia.

Un nuevo esquema aerocomercial

La decisión se inscribe en una política más amplia de desregulación y apertura de cielos, que ya eliminó más de 30 normas restrictivas y permitió el ingreso de 11 nuevos prestadores de servicios de asistencia en tierra, de los cuales cuatro ya operan en distintos aeropuertos.

En la visión oficial, la privatización debería habilitar inversiones privadas para modernizar equipos e infraestructura, mejorar la calidad y eficiencia del servicio, reducir costos operativos y alinear el sistema local con estándares internacionales.

La incógnita ahora pasa por medir si la entrada de capital privado se traducirá en menores costos y mejor servicio, y bajo qué condiciones laborales y operativas se concretará la transición de Intercargo al sector privado. La posición sindical y la valuación esperada de la empresa aún no fueron detalladas.

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