La misión Artemis II, primer vuelo tripulado del programa lunar de la NASA en más de cinco décadas, inició este martes su fase de retorno hacia la Tierra. Tras el histórico sobrevuelo de la cara oculta de la Luna realizado el lunes 6 de abril de 2026, la cápsula Orion comenzó las maniobras críticas que culminarán con un amerizaje seguro en el Océano Pacífico el próximo viernes 10.

El momento clave de la transición

A las 14:25 horas de la Argentina, la nave abandonó la esfera de influencia gravitacional lunar. Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— dejaron atrás el paisaje plateado para emprender un viaje de alta precisión, guiados por la atracción terrestre. La misión alcanzó así la distancia más lejana recorrida por seres humanos en la historia de la exploración espacial.

Agenda científica y hallazgos relevantes

La jornada no se limitó a las maniobras técnicas. Los astronautas mantuvieron una sesión con los oficiales de Ciencia de Houston para discutir las observaciones del sobrevuelo lunar, incluyendo impactos de meteoroides detectados en la superficie. Estos registros visuales son considerados fundamentales para planificar futuros asentamientos humanos en el polo sur lunar, donde la NASA proyecta instalar bases permanentes.

Un hito de fraternidad espacial

A las 15:40 horas de la Argentina, la cápsula Orion estableció una conexión de audio directa con la Estación Espacial Internacional (ISS). El diálogo entre los astronautas que regresan de la Luna y sus colegas en órbita terrestre baja marcó un momento de simbolismo y cooperación internacional. La conversación incluyó intercambios sobre el comportamiento de la nave en condiciones extremas y el estado físico de la tripulación.

Maniobras críticas de reentrada

Los ingenieros de control de misión supervisan tres encendidos de motor destinados a ajustar la trayectoria de la cápsula. La precisión es vital: un ángulo demasiado plano podría hacer que la nave rebote hacia el espacio, mientras que uno demasiado pronunciado generaría calor excesivo. El escudo térmico de Orion deberá soportar el descenso vertiginoso para garantizar la seguridad de la tripulación.

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