La NASA encendió las alarmas tras detectar, mediante el satélite Sentinel‑6 Michael Freilich, una extensa masa de agua cálida desplazándose hacia la costa oeste de Sudamérica. El registro de las primeras ondas Kelvin cálidas, que elevan el nivel del mar frente a Perú, Ecuador y Colombia, anticipa el posible desarrollo de un nuevo episodio de El Niño hacia finales de este año.
Los datos satelitales muestran un incremento sostenido de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, un indicador clave para anticipar la formación del fenómeno. Debido a que el agua se expande al calentarse, la elevación del nivel del mar funciona como una señal temprana y precisa del calentamiento oceánico.
El Niño es uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta: altera la circulación atmosférica, modifica la trayectoria de tormentas y provoca lluvias torrenciales e inundaciones en algunas regiones, mientras genera sequías severas en otras. Su impacto afecta la agricultura, la pesca, la energía, la infraestructura y la economía global.
Ondas Kelvin: el mecanismo que anticipa la llegada de El Niño
El monitoreo satelital se centra en las ondas Kelvin cálidas, olas subacuáticas que se forman cuando los vientos alisios —que normalmente soplan de este a oeste— se debilitan o cambian de dirección. Este cambio permite que el agua cálida del Pacífico occidental se desplace hacia el este, elevando el nivel del mar a lo largo de miles de kilómetros.
La misión Sentinel‑6 registró tres etapas clave:
- Fase inicial (enero): una pequeña onda Kelvin detectada cerca de Micronesia, que se disipó a mediados de febrero.
- Avance sostenido (marzo): surgimiento de una nueva onda más intensa, que comenzó a desplazarse hacia Sudamérica.
- Impacto actual (mayo): el nivel del mar frente a Perú se encuentra más de 15 centímetros por encima del promedio histórico, señal inequívoca de acumulación de agua cálida.
Aunque el proceso comenzó más tarde que en los eventos históricos de 1997 y 2015, los científicos advierten que la tendencia actual está empezando a igualar su magnitud. “Veremos qué tan grande se vuelve”, señaló Josh Willis, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
Impacto global y antecedentes históricos
El término “El Niño” fue acuñado por pescadores peruanos en el siglo XVII, al observar que el calentamiento costero se intensificaba cerca de Navidad, afectando la pesca local.
Su intensidad determina el alcance de sus efectos:
Eventos moderados
Como los de 2018 y 2023, cuyos impactos se concentraron en el Pacífico tropical y zonas adyacentes.
Eventos fuertes
Como el de 2015‑2016, que provocó:
- Sequías extremas en África
- Inundaciones severas en California
- Alteraciones en la producción agrícola global
- Pérdidas económicas multimillonarias
Dado que El Niño suele alcanzar su pico entre noviembre y enero, los especialistas anticipan que sus efectos más severos podrían manifestarse recién dentro de varios meses.
Sentinel‑6: tecnología clave para anticipar fenómenos climáticos
El satélite Sentinel‑6 Michael Freilich, lanzado en 2020, es actualmente la herramienta más precisa del mundo para medir la topografía oceánica global. Cartografía la altura del mar cada 10 días con precisión milimétrica, continuando una serie histórica iniciada en 1992 con la misión TOPEX/Poseidon.
La misión forma parte del programa europeo Copernicus y es resultado de una cooperación internacional entre:
- NASA
- ESA (Agencia Espacial Europea)
- EUMETSAT
- NOAA
- CNES (agencia espacial francesa)
El satélite integra instrumentos avanzados desarrollados por el JPL, entre ellos:
- Un Radiómetro Avanzado de Microondas
- Un sistema GNSS de ocultación radioeléctrica
- Un conjunto de retroreflectores láser
Su sucesor, el Sentinel‑6B, lanzado en 2025, asumirá el monitoreo principal hacia fines de 2026.
Un fenómeno que exige preparación
Con la masa de agua cálida ya impactando en Sudamérica, los organismos meteorológicos de la región comienzan a ajustar sus modelos y emitir advertencias tempranas. La posible llegada de un nuevo episodio de El Niño podría afectar:
- Producción agrícola
- Disponibilidad de agua
- Infraestructura costera
- Pesca y ecosistemas marinos
- Riesgo de incendios forestales
- Energía hidroeléctrica
Los próximos meses serán decisivos para determinar la magnitud del fenómeno y su impacto global.
