La industria argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, más de mil empresas del sector industrial han bajado sus persianas, y cerca de 100 mil trabajadores perdieron sus empleos si se suman las caídas en los sectores de la construcción y la minería.
Así lo revela un informe contundente publicado por la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), que agrupa a más de 30 gremios industriales, entre ellos SMATA, UOM, UOCRA, FOCRA, AOMA y ATILRA. En el documento, se denuncia “una destrucción sin precedentes del entramado productivo nacional”, producto de decisiones políticas que, aseguran, priorizan el ajuste por sobre la producción y el empleo.
Según el relevamiento, en 2024 la actividad manufacturera cayó un 9,4%, mientras que la construcción se desplomó un alarmante 27%, afectando también a la minería, particularmente aquella vinculada a la obra pública y la edificación privada.
“Más de mil empresas industriales cerraron desde 2023, y se perdieron más de 31 mil empleos formales en la industria. Si sumamos los puestos de trabajo perdidos en construcción y minería, la cifra se acerca a los 100 mil trabajadores desplazados”, advirtieron desde CSIRA.
Los gremios apuntan directamente a la combinación de políticas que, aseguran, “han golpeado el corazón de la industria nacional”: una apertura indiscriminada de importaciones con un tipo de cambio desfavorable, la eliminación de aranceles y herramientas de protección como los programas de financiamiento o el impuesto PAIS, y una recesión que ha paralizado el mercado interno.
“Mientras Estados Unidos, Europa y China blindan sus industrias y protegen el trabajo nacional, en Argentina se desmantelan los pocos mecanismos que quedan para sostener a las pymes y la producción local”, remarcaron.
El informe también advierte sobre el peligro de una economía reprimarizada, donde el país se limita a exportar materias primas como litio, soja o petróleo, sin desarrollar cadenas de valor ni generar empleo de calidad. “Se están entregando recursos estratégicos por salarios que no alcanzan siquiera a cubrir la canasta básica”, señalaron los gremios.
A su vez, el ajuste también golpea con fuerza al sector científico-tecnológico, considerado clave para el desarrollo de una industria nacional moderna. Desde la CSIRA recordaron que “no hay crecimiento sustentable sin inversión en educación, ciencia, tecnología y agregado de valor”. En ese sentido, hicieron un llamado para que “la ciencia argentina vuelva a ponerse al servicio de la economía y la producción”.
La Confederación, que agrupa a sindicatos de la industria automotriz, metalúrgica, alimenticia, textil, minera, química y tecnológica, entre otras, cerró el informe con una advertencia: si no se revierten estas políticas, la Argentina corre el riesgo de convertirse en un país sin industria, dependiente y con una estructura económica regresiva.
