La dolarización de carteras volvió a acelerarse durante junio y encendió señales de alerta en el mercado financiero. Según el informe sobre la evolución del mercado de cambios y el balance cambiario del Banco Central (BCRA), los argentinos adquirieron en términos netos US$ 2.015 millones en el sexto mes del año, lo que elevó el monto acumulado del primer semestre a US$ 12.299 millones.
El movimiento se explica por una fuerte demanda de billetes por parte de individuos: 1,5 millones de personas compraron dólares por US$ 2.443 millones, mientras que 715 mil vendieron por US$ 428 millones. La tendencia confirma que la dolarización sigue siendo una estrategia dominante entre los ahorristas, incluso en un contexto de mayor estabilidad nominal.
Un comportamiento que preocupa al mercado
La dinámica comienza a generar inquietud entre analistas y consultoras, especialmente de cara al próximo año y en relación con las metas del programa financiero. Un informe de Invecq advirtió que la hoja de ruta del equipo económico “descansa sobre supuestos ambiciosos de financiamiento y compras de divisas”, lo que exigirá un desempeño muy robusto del balance cambiario.
Según las estimaciones de la consultora, el BCRA debería adquirir cerca de US$ 11.000 millones para cumplir con los compromisos previstos:
- US$ 4.900 millones para asistir al Tesoro.
- US$ 1.600 millones para afrontar pagos del Bopreal.
- US$ 4.500 millones para cumplir la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI para junio de 2027.
Este escenario se vuelve más desafiante si se considera que la demanda de dólares por parte de los argentinos suele incrementarse en años electorales, lo que podría presionar aún más sobre las reservas.
La dolarización como hábito y el desafío para el Banco Central
El comportamiento de los ahorristas plantea un desafío para la autoridad monetaria. Si la tendencia del primer semestre se repitiera en la segunda mitad del año, el saldo neto de compras podría alcanzar los US$ 24.000 millones, una cifra que complicaría la estrategia de acumulación de reservas y la ejecución del programa financiero.
La dolarización de carteras se mantiene como una práctica arraigada entre los argentinos, impulsada por factores estructurales: la volatilidad macroeconómica, la memoria inflacionaria y la percepción del dólar como refugio de valor. En este contexto, el BCRA enfrenta un “test de fuego” para sostener la estabilidad cambiaria y cumplir con los compromisos asumidos.
Un semestre que deja señales claras
Los datos del balance cambiario muestran que, pese a los esfuerzos por fortalecer la moneda local y estabilizar el mercado, la preferencia por el dólar continúa siendo dominante. La combinación de demanda creciente, metas exigentes y compromisos externos configura un panorama complejo para los próximos meses.
La evolución del segundo semestre será clave para evaluar si el Banco Central logra equilibrar la necesidad de acumular reservas con la presión de los ahorristas, en un contexto donde la confianza y las expectativas juegan un rol determinante.
