Economistas reunidos en el programa Ronda de Economistas (RDEco) analizaron los desafíos que enfrenta la economía argentina para consolidar la estabilidad, recuperar el empleo y mejorar la competitividad. Aunque destacaron el potencial de sectores como energía, minería y economía del conocimiento, señalaron que las proyecciones laborales asociadas al RIGI todavía resultan insuficientes para compensar la destrucción de puestos de trabajo acumulada en los últimos años.

Empleo: el eslabón más rezagado de la recuperación

Durante el debate, la economista Karina Fabi sostuvo que los procesos de reordenamiento económico suelen desarrollarse por etapas.

Según explicó, primero aparecen señales de estabilización fiscal y cambiaria, mientras que la mejora del empleo suele llegar más tarde.

“El empleo siempre es el último eslabón afectado positiva o negativamente cuando se reacomoda la economía”, señaló.

La especialista advirtió además que uno de los principales riesgos es la falta de continuidad de las políticas económicas.

“Si el modelo no tiene continuidad, ni siquiera vamos a llegar a asomar la cabeza con una economía estable antes de volver a caer”, afirmó.

Competitividad: una deuda pendiente

Fabi también destacó los problemas estructurales que afectan a la competitividad argentina.

Entre ellos mencionó:

  • Altos costos logísticos.
  • Mayores costos energéticos.
  • Deficiencias de infraestructura.
  • Menor eficiencia en comparación con países vecinos.

Según indicó, algunos de estos costos se ubican aproximadamente un 30% por encima de los niveles regionales.

La apertura económica como oportunidad

Por su parte, Marcelo Scaglione planteó que Argentina continúa siendo una de las economías más cerradas del mundo en materia comercial.

A su criterio, los acuerdos internacionales y una mayor integración global pueden generar oportunidades importantes para sectores donde el país tiene ventajas competitivas.

Entre ellos destacó:

  • Producción de alimentos.
  • Energía.
  • Minería.
  • Economía del conocimiento.

Sin embargo, remarcó que la apertura por sí sola no alcanza.

“Un Estado excesivo en términos tributarios y regulatorios también afecta la capacidad de competir”, sostuvo.

Además, consideró que el equilibrio fiscal se transformó en una condición fundamental para cualquier estrategia de crecimiento sostenible.

El desafío central: crear empleo

La economista Aldana Denis puso el foco en la capacidad real de los sectores dinámicos para absorber mano de obra.

Según explicó, actividades como:

  • Minería.
  • Agricultura.
  • Petróleo.

Representan conjuntamente alrededor del 9% del empleo registrado.

En ese contexto, señaló que los proyectos incluidos dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) estiman la creación de aproximadamente 95.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Sin embargo, advirtió que existe un problema de escala.

“Hasta el momento se acumula una pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo”.

Por esa razón, sostuvo que aun si se concretan plenamente las expectativas del RIGI, la generación proyectada no alcanzaría para compensar siquiera un tercio de los empleos ya perdidos.

El malestar social y el consumo

La periodista económica Vanesa Plaza incorporó una mirada centrada en la situación cotidiana de las familias.

Según describió, existe un nivel creciente de cansancio social frente al esfuerzo realizado durante el proceso de ajuste.

“Hay un hartazgo en la gente que hizo el esfuerzo, creyó en el modelo y siente que, aunque hubo mejoras, los resultados todavía no son los que esperaba”.

Plaza consideró que llegó el momento de evaluar con mayor profundidad cómo impactan las políticas económicas sobre la vida diaria de los ciudadanos.

“A veces se presta demasiada atención a lo macroeconómico y menos a lo que ocurre en la microeconomía”, señaló.

El debate hacia 2027

La discusión dejó una conclusión compartida: la estabilidad económica es vista como una condición necesaria, pero no suficiente.

Los especialistas coincidieron en que los próximos años estarán marcados por tres desafíos principales:

  1. Consolidar la estabilidad fiscal y monetaria.
  2. Mejorar la competitividad mediante reformas e infraestructura.
  3. Lograr que la recuperación llegue al empleo y al consumo.

En ese marco, el RIGI aparece como un instrumento capaz de atraer inversiones significativas, pero los analistas advirtieron que el verdadero desafío será convertir esas inversiones en una creación de empleo lo suficientemente amplia como para revertir la pérdida acumulada de puestos de trabajo y sostener una recuperación económica de alcance general.

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