Un nuevo análisis basado en cálculos actualizados del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) concluye que existe una probabilidad del 74% de que la región de la Bahía de San Francisco experimente un terremoto de magnitud 6,7 o superior durante los próximos 30 años. La cifra representa un aumento respecto de estimaciones anteriores debido a la acumulación de tensión tectónica en las principales fallas de California.

La probabilidad volvió a subir

Los nuevos cálculos elevan el riesgo estimado de un gran sismo desde el 72% informado en estudios anteriores al 74% actual. Según los especialistas, este incremento se explica principalmente porque ha transcurrido más tiempo sin una ruptura importante, permitiendo que continúe acumulándose energía en las fallas geológicas de la región.

El geofísico del USGS Kevin Milner señaló que la actualización refuerza una conclusión conocida desde hace años: un gran terremoto en la Bahía de San Francisco no es una cuestión de posibilidad remota, sino de preparación frente a un evento que probablemente ocurra durante la vida de gran parte de la población actual.

La falla de Hayward sigue siendo la principal preocupación

Aunque la Falla de San Andrés suele concentrar la atención pública, los investigadores consideran que el sistema Hayward-Rodgers Creek presenta actualmente la mayor probabilidad individual de generar un terremoto de magnitud 6,7 o superior.

Los cálculos más recientes ubican esa probabilidad en torno al 34%, la más alta entre las principales fallas de la región. El sistema atraviesa áreas densamente pobladas del Área de la Bahía, incluyendo sectores de Fremont, Hayward, Oakland y Santa Rosa.

Los científicos recuerdan además que la última gran ruptura de la falla de Hayward ocurrió en 1868, cuando un terremoto estimado entre magnitud 6,8 y 7,0 provocó graves daños y numerosas víctimas

También crece el riesgo en la Falla de San Andrés

La actualización muestra que la probabilidad asociada a la Falla de San Andrés aumentó de forma significativa respecto de los cálculos anteriores.

Según el USGS, la posibilidad de un terremoto importante en el tramo norte de la falla alcanza aproximadamente el 25,5%, registrando uno de los mayores incrementos observados en la nueva evaluación.

Los especialistas explican que esta falla es capaz de producir algunos de los eventos sísmicos más grandes de California, incluyendo el devastador terremoto de San Francisco de 1906.

El verdadero riesgo: las consecuencias posteriores

Expertos como la sismóloga Lucy Jones advierten que los daños de un gran terremoto no se limitan a la sacudida inicial.

Entre los impactos más preocupantes figuran:

  • Incendios provocados por roturas de gas.
  • Interrupción prolongada del suministro de agua potable.
  • Daños en carreteras y puentes.
  • Colapso de redes de telecomunicaciones.
  • Fuertes pérdidas económicas y sociales.

Jones incluso destacó que muchas veces se subestima el impacto económico y social de estos eventos, que puede extenderse durante meses o años después del sismo principal.

Qué recomiendan los expertos

El informe refuerza la necesidad de:

  • Modernizar estructuras vulnerables.
  • Reforzar hospitales y edificios críticos.
  • Actualizar planes de emergencia.
  • Mejorar la preparación comunitaria.
  • Contar con suministros básicos para varios días.

Un punto importante es que el estudio no afirma que el terremoto ocurrirá de manera inminente, sino que existe una elevada probabilidad de que ocurra en algún momento dentro de las próximas tres décadas. Los científicos subrayan que todavía no es posible predecir la fecha exacta de un terremoto.

En resumen, el nuevo análisis del USGS no anuncia un sismo inmediato, pero sí refuerza la advertencia de que la Bahía de San Francisco continúa siendo una de las regiones urbanas con mayor riesgo sísmico de Estados Unidos y que la preparación sigue siendo la principal herramienta para reducir sus consecuencias.

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