Un estudio internacional publicado en la revista Frontiers in Marine Science aportó la primera evidencia sistemática de residuos de origen humano en el fondo profundo del mar Argentino. La investigación revela que plásticos, redes y sogas aparecen incluso en cañones submarinos de alto valor ecológico y advierte que estos desechos podrían permanecer allí durante décadas.
Durante años se sostuvo que las grandes profundidades oceánicas permanecían relativamente aisladas de la actividad humana. Sin embargo, el nuevo trabajo demuestra que ni siquiera los ambientes más remotos del Atlántico Sur escapan a la contaminación.
La primera radiografía del fondo marino argentino
El estudio analizó imágenes capturadas por el vehículo submarino remoto ROV SuBastian, operado desde el buque de investigación Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. A lo largo de 55,6 kilómetros recorridos sobre el lecho oceánico, los científicos identificaron 29 objetos antrópicos, entre ellos:
- Plásticos
- Redes de pesca
- Sogas
- Restos de materiales sintéticos
Estos elementos fueron los más frecuentes y aparecieron en zonas donde, hasta ahora, no existían registros de contaminación.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la concentración de residuos en los cañones submarinos, con una densidad cercana a 1,4 objetos por kilómetro, mientras que la cuenca de Malvinas presentó los valores más bajos. Según los autores, la topografía del fondo y las corrientes marinas convierten a estos cañones en verdaderas trampas naturales para la basura transportada desde áreas costeras o zonas de pesca intensiva.
Una línea de base para medir un problema mayor
Las investigadoras argentinas Maialen Ardusso, Florencia Rial, Melisa Fernández Severini, Ele Beruschi, Luana Acosta y María Emilia Bravo, junto a especialistas del CONICET, la Universidad de Buenos Aires, el Instituto Argentino de Oceanografía, el Museo Argentino de Ciencias Naturales y universidades internacionales, participaron del trabajo.
El equipo advierte que los residuos detectados representan probablemente una subestimación del problema. El relevamiento fue exploratorio y cubrió una superficie mínima en relación con la vasta extensión del Atlántico Sur. Aun así, constituye una línea de base inédita para comprender la magnitud de la contaminación en ecosistemas que permanecían prácticamente desconocidos.
Basura que puede permanecer durante décadas
El estudio refuerza una preocupación creciente entre oceanógrafos: una vez que los plásticos y otros desechos llegan a grandes profundidades, su degradación es extremadamente lenta. La ausencia de luz, las bajas temperaturas y la escasa actividad biológica convierten al fondo oceánico en un depósito casi permanente de contaminación.
Esto podría afectar:
- Especies aún no descritas por la ciencia
- Ecosistemas clave para la biodiversidad marina
- Procesos ecológicos esenciales del Atlántico Sur
Los investigadores señalan que la basura profunda es un problema silencioso, difícil de detectar y aún más difícil de revertir.
La expedición que se volvió un fenómeno viral
La misión científica que permitió obtener estos datos ya había captado la atención pública en 2025. Las transmisiones en vivo desde el buque Falkor (too), mientras el ROV SuBastian exploraba hasta 4.000 metros de profundidad frente a la costa argentina, se transformaron en un fenómeno masivo en YouTube.
Millones de personas siguieron en tiempo real las imágenes de:
- Estrellas de mar
- Peces transparentes
- Pulpos
- Crustáceos
- Organismos desconocidos de las profundidades
Oceanógrafos argentinos interactuaban con el público, respondían preguntas y explicaban los hallazgos mientras la cámara del ROV avanzaba por zonas nunca antes filmadas.
La expedición se convirtió en un símbolo del valor de la investigación pública argentina, demostrando que la ciencia puede atraer audiencias masivas cuando abre una ventana directa hacia descubrimientos inéditos.
