Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre el nivel educativo argentino, pero un informe del IERAL puso el foco en otro aspecto menos discutido y con fuertes implicancias económicas: más de un cuarto de los estudiantes de 15 años ya realizó algún trabajo remunerado, mientras que entre los sectores de menores ingresos la proporción escala a uno de cada tres.

El dato adquiere relevancia porque aparece en simultáneo con un fuerte deterioro de los aprendizajes. Según el estudio, la preocupación no es solamente educativa sino también productiva: buena parte de esos adolescentes comenzará a insertarse en el mercado laboral con dificultades para alcanzar las competencias básicas que demanda una economía cada vez más intensiva en conocimientos y tecnología.

Un sistema educativo en retroceso

Argentina obtuvo en PISA 2025:

  • 367 puntos en Matemática
  • 389 puntos en Lectura
  • 393 puntos en Ciencias

Los tres indicadores mostraron caídas respecto de la evaluación anterior y marcaron uno de los peores desempeños del país en las últimas dos décadas.

El dato más preocupante aparece al observar cuántos estudiantes alcanzan los conocimientos mínimos esperados:

  • 75,8% quedó por debajo del nivel básico en Matemática
  • 59,6% en Lectura
  • 59,3% en Ciencias

En la práctica, tres de cada cuatro adolescentes argentinos de 15 años no logran las competencias fundamentales en Matemática.

Trabajo precoz y educación

El informe señala que el 27,6% de los estudiantes de 15 años declaró haber realizado algún trabajo remunerado durante las dos semanas previas a la evaluación.

La situación es más intensa entre los sectores más vulnerables:

  • 33,9% en el cuartil de menores ingresos
  • Es decir, uno de cada tres estudiantes

Las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez advierten que muchos jóvenes comienzan a combinar escuela y trabajo en una etapa muy temprana de sus vidas.

El problema no es únicamente que trabajen, sino que ingresan al mundo laboral cuando todavía presentan importantes déficits educativos que pueden limitar sus oportunidades futuras.

Capital humano y crecimiento

El informe propone analizar los resultados de PISA desde una perspectiva económica.

La capacidad para:

  • Resolver problemas.
  • Comprender información compleja.
  • Incorporar nuevas tecnologías.
  • Adaptarse a cambios productivos.

Forma parte del llamado capital humano, uno de los factores fundamentales para el crecimiento de largo plazo.

Según el trabajo, una economía puede mejorar variables macroeconómicas relativamente rápido, pero reconstruir las capacidades educativas de una generación demanda muchos años.

Por eso, el deterioro actual podría tener consecuencias que se extiendan mucho más allá de los próximos ciclos económicos.

La desigualdad también se refleja en los aprendizajes

Las diferencias sociales aparecen con claridad en los resultados.

En Matemática:

  • Los estudiantes de menores recursos obtuvieron 342 puntos promedio.
  • Los de mayores ingresos alcanzaron 421 puntos.

La distancia es de 79 puntos, una brecha muy significativa dentro de la escala PISA.

Además, los jóvenes más vulnerables presentan con mayor frecuencia:

  • Repitencia.
  • Ausentismo.
  • Participación laboral temprana.

Repitencia y ausentismo

El estudio también revela que:

  • 17,7% de los estudiantes había repetido al menos un año.
  • Entre los sectores de menores ingresos la cifra sube al 28,7%.
  • En los sectores de mayores ingresos baja al 6%.

En cuanto a las faltas escolares:

  • 27,8% dijo haber faltado al menos una vez durante las dos semanas previas a la evaluación.
  • Entre los hogares más pobres el porcentaje llega al 33,8%.

Los alumnos con ausencias registraron puntajes notablemente inferiores en las tres áreas evaluadas.

Una señal de alerta para el futuro

El informe del IERAL concluye que los resultados de PISA deben analizarse más allá del ranking internacional.

Lo que muestran es cómo llega una generación al final de la educación obligatoria y con qué herramientas ingresará al mercado laboral.

La combinación de bajos aprendizajes, mayores niveles de trabajo adolescente, repitencia y ausentismo plantea un desafío de largo plazo para la Argentina. La preocupación no pasa sólo por el rendimiento escolar actual, sino por la calidad del capital humano que sostendrá la productividad, la innovación y el crecimiento económico del país durante las próximas décadas.

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