La iniciativa, promovida a través de Change.org y respaldada por organizaciones proteccionistas de todo el país, busca modificar la Ley 14.346, vigente desde 1954. Los impulsores sostienen que las penas actuales resultan insuficientes para sancionar los casos de crueldad animal y reclaman una actualización integral del marco legal.

Con más de 373.000 firmas presentadas en el Congreso de la Nación, organizaciones defensoras de los animales, activistas y referentes del sector redoblaron la presión para avanzar en una reforma de la Ley 14.346, la normativa que regula los delitos de maltrato y crueldad animal en la Argentina desde hace más de siete décadas.

La entrega de adhesiones se realizó durante la movilización nacional del pasado 26 de agosto, en una jornada que reunió a proteccionistas en distintos puntos del país y que tuvo como epicentro las inmediaciones del Congreso. El objetivo es impulsar una modificación legislativa que incremente las penas previstas para estos delitos y limite la posibilidad de excarcelación en los casos más graves.

La campaña fue impulsada a través de la plataforma Change.org y cuenta con el acompañamiento de organizaciones dedicadas a la protección animal, además de personalidades públicas que promueven una actualización de la legislación vigente.

Una ley de 72 años que, según los especialistas, quedó desactualizada

Uno de los principales argumentos de quienes impulsan la reforma es que la Ley 14.346 fue sancionada en 1954 y responde a una realidad social muy diferente a la actual.

La norma contempla penas de entre 15 días y un año de prisión, una escala que, según especialistas en derecho animal, dificulta la aplicación efectiva de sanciones y genera que la mayoría de los imputados recuperen rápidamente su libertad o reciban condenas de cumplimiento condicional.

El abogado penalista especializado en derecho animal Marcelo Sebastián Chumbita sostiene que esa situación provoca una sensación recurrente de frustración entre quienes denuncian casos de maltrato.

Según explicó, muchas veces quienes intervienen para rescatar animales deben afrontar investigaciones largas, reunir pruebas, asumir gastos veterinarios y acompañar la recuperación de los animales afectados, mientras los acusados enfrentan consecuencias penales mínimas.

Para los sectores que promueven la reforma, la baja escala penal termina debilitando la capacidad disuasoria de la ley y reduce significativamente el impacto de las condenas.

El proyecto propone elevar las penas hasta ocho años

Uno de los cambios centrales impulsados por los proteccionistas apunta a modificar el artículo principal de la ley para establecer una nueva escala de prisión de entre dos y ocho años.

La propuesta busca otorgar mayores herramientas a jueces y fiscales para graduar las sanciones según la gravedad de cada caso.

Los impulsores sostienen que actualmente la legislación no permite diferenciar adecuadamente situaciones de distinta magnitud, desde casos de abandono o negligencia hasta hechos de extrema crueldad que provoquen lesiones graves o la muerte de animales.

La intención es que la ley contemple una respuesta penal proporcional a cada conducta y permita aplicar castigos más severos cuando existan agravantes o niveles elevados de violencia.

Nuevas figuras y conductas bajo análisis

El debate no se limita exclusivamente al aumento de las penas.

La campaña también promueve la incorporación de nuevas figuras vinculadas al maltrato y la crueldad animal que, según los especialistas, hoy no cuentan con una regulación específica o presentan vacíos normativos.

Entre los puntos planteados aparece la tipificación expresa de distintas formas de violencia contra los animales y la inclusión de conductas que actualmente generan controversias jurídicas al momento de ser investigadas o juzgadas.

Los impulsores sostienen que una actualización integral permitiría adaptar la legislación a las nuevas discusiones sociales y jurídicas en materia de bienestar animal.

El debate sobre los criaderos comerciales

Otro de los ejes que concentra atención dentro de la propuesta es la prohibición de los criaderos comerciales de animales de compañía.

Diversas organizaciones consideran que la reproducción con fines comerciales favorece situaciones de explotación, abandono y malas condiciones de vida para los animales.

Por ese motivo, la campaña plantea incorporar restricciones específicas a estas actividades como parte de una reforma más amplia orientada a fortalecer la protección animal en el país.

El caso que volvió a poner el tema en agenda

Entre los antecedentes citados por los impulsores de la reforma aparece el caso de un adiestrador canino detenido en Pilar, acusado de presuntos hechos de extrema violencia contra varios perros.

La investigación se inició a partir de registros audiovisuales aportados por vecinos y derivó en un allanamiento en el que fueron hallados animales con signos de maltrato y, según consta en la causa, un perro muerto dentro de una propiedad.

Para los especialistas vinculados al derecho animal, el expediente refleja una situación poco habitual dentro del esquema legal actual, ya que el acusado permanece detenido preventivamente mientras avanza la investigación.

Según argumentan, bajo las penas vigentes, medidas de esa naturaleza suelen ser excepcionales.

El desafío de llegar al Congreso

A pesar del respaldo ciudadano obtenido, la reforma todavía debe superar el complejo proceso legislativo.

Los promotores de la iniciativa buscan que algún diputado o bloque parlamentario tome formalmente el proyecto para iniciar su tratamiento en comisión y avanzar posteriormente hacia el recinto.

Mientras tanto, continúan las conversaciones con legisladores de diferentes espacios políticos con el objetivo de construir consensos y evitar que el debate quede atrapado en disputas partidarias.

Los organizadores de la campaña consideran que la protección animal debe convertirse en una política transversal y sostienen que el endurecimiento de las penas constituye una demanda social creciente que trasciende las diferencias políticas.

Qué propone la campaña

Entre los principales cambios impulsados por la iniciativa se encuentran:

  • Aumentar las penas de prisión por maltrato y crueldad animal.
  • Reducir la posibilidad de excarcelación en los casos más graves.
  • Incorporar nuevas figuras de violencia y crueldad que actualmente no están contempladas de manera específica.
  • Actualizar una legislación vigente desde 1954, adecuándola a los estándares actuales de protección animal.
  • Prohibir los criaderos comerciales de mascotas.
  • Fortalecer las herramientas judiciales para investigar y sancionar estos delitos.

Con más de 373.000 adhesiones y una creciente visibilidad pública, la campaña busca instalar definitivamente el debate sobre la necesidad de modernizar una ley que lleva más de siete décadas en vigencia y que, según sus impulsores, ya no responde a las demandas actuales de la sociedad en materia de bienestar y protección animal.

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