Los mercados financieros internacionales vivieron una jornada de marcada volatilidad, en la que los activos argentinos fueron duramente castigados. Los bonos soberanos en dólares cayeron hasta 1,6% en Wall Street, mientras que los certificados de depósito argentinos (ADRs) se desplomaron con pérdidas que llegaron al 14%. En paralelo, el riesgo país —medido por el índice de JP Morgan— trepó a 588 puntos básicos, su mayor nivel en lo que va del año.
Factores externos y locales
La corrección respondió a una combinación de elementos:
- Escalada geopolítica en Medio Oriente: el recrudecimiento del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos generó un clima de aversión al riesgo global, afectando especialmente a los mercados emergentes.
- Toma de ganancias en la plaza local: tras semanas de recuperación, los inversores optaron por desarmar posiciones, profundizando la tendencia bajista en los activos argentinos.
Impacto en el mercado doméstico
El índice S&P Merval acompañó la tendencia negativa y retrocedió 1,13%, reflejando la presión sobre las acciones líderes. Operadores locales señalaron que la combinación de incertidumbre externa y dudas sobre el rumbo económico interno intensificó la caída.
Repercusiones internacionales
La volatilidad no se limitó a la Argentina. El petróleo superó los 80 dólares por barril y el gas natural también registró alzas, lo que incrementó la tensión financiera global. Este escenario refuerza la percepción de que los mercados emergentes seguirán expuestos a shocks externos mientras persista la crisis geopolítica.
Perspectivas
Analistas advierten que la persistencia del conflicto en Medio Oriente y la falta de señales claras en la política económica nacional podrían mantener elevada la volatilidad en las próximas ruedas. El riesgo país, cercano a los 600 puntos, se convierte en un termómetro clave de la confianza de los inversores en la capacidad de pago de la deuda soberana.
