El Hipódromo de San Isidro volvió a convertirse en epicentro de la música global durante la segunda jornada del Lollapalooza Argentina 2026, un día en el que los headliners internacionales —Addison Rae, Chappell Roan y Lewis Capaldi— dominaron la atención, pero donde la escena nacional también encontró su espacio para brillar. Miles de fanáticos se desplazaron entre escenarios y estilos, en un recorrido que combinó pop, folklore, electrónica y trap, con nombres argentinos que dejaron huella: Ángela Torres, Soledad Pastorutti, Six Sex y Paulo Londra.
Ángela Torres: identidad estética y memoria cultural
La cantante argentina se presentó en horario vespertino, con un público que la esperaba desde temprano. Su show, inicialmente pensado como reemplazo de Aitana, terminó siendo una carta de presentación contundente. Con un vestuario celeste pastel que se transformó a lo largo del set, Torres delineó una estética propia que empieza a consolidarse como su marca visual.
El repertorio incluyó temas de su álbum No me olvides, versiones de clásicos internacionales y latinoamericanos, y un momento de fuerte carga simbólica: la interpretación de Como la cigarra, de María Elena Walsh, con un mensaje explícito sobre memoria, verdad y justicia a 50 años del golpe de Estado en Argentina. La artista también sorprendió con covers de Valeria Lynch y Virus, y cerró con Tu favorita, su hit más reproducido en plataformas digitales, en un pogo que reafirmó su conexión con el público.
Soledad Pastorutti: el folklore en clave festivalera
La Sole demostró, una vez más, su capacidad para llevar el folklore a escenarios donde, en principio, no parecía tener lugar. Con un set que combinó fragmentos de clásicos como Kilómetro 11, Puerto Tirol y Entré a mi pago sin golpear, la cantante de Arequito celebró sus 30 años de carrera con un show que se transformó en fiesta popular.
El momento más ovacionado llegó con la aparición de Miranda!, que se sumó para interpretar Que nadie sepa mi sufrir. La fusión de universos —el pop estrafalario de Juliana Gattas y Ale Sergi con la raíz folklórica de Pastorutti— generó una escena única que sintetizó el espíritu del festival. Al cierre, la Sole dejó un mensaje claro: “Hay que creer que lo nuestro sí vale”, frase que resonó como reivindicación de la música argentina en un evento global.
Six Sex: el pulso electrónico y queer
En el Perry’s Stage, Six Sex convirtió la tarde en una pista de baile con su propuesta de reggaetón, dancehall y electrónica oscura. Francisca Cuello, referente de la escena club y queer porteña, desplegó un set hipersexual y provocador que incluyó temas como SEX DEALER y NOT UR MOMO.
El público respondió con entusiasmo, generando incluso un clip viral que circuló en redes durante el show. Más allá del fenómeno digital, la artista consolidó su lugar como figura emergente de la música urbana alternativa, llevando la energía del under a un escenario masivo.
Paulo Londra: regreso triunfal y comunión con el público
El cierre argentino de la jornada estuvo a cargo de Paulo Londra, quien volvió al festival tras siete años con un show que repasó su carrera y reafirmó su condición de fenómeno popular. Vestido con su clásico look urbano, el cordobés abrió con Tal vez y desplegó un set acompañado por banda completa y DJ, lo que le dio un carácter más cercano al concierto que al set urbano.
Entre los momentos destacados estuvieron 1%, su colaboración con Eladio Carrión, y las sorpresas de la noche: la aparición de María Becerra —primero como su alter ego Shanina y luego como ella misma— para interpretar Ramen para dos y Cuando te besé. El tramo final fue una seguidilla de hits que incluyó Chica paranormal, Romeo y Julieta, su BZRP Music Session #23 y Nena maldición, con un público que respondió con euforia constante.
Una jornada que habló en español
La segunda jornada del Lollapalooza Argentina 2026 dejó en claro que, más allá de los nombres internacionales, la música local tiene un lugar protagónico en el festival. Ángela Torres, Soledad Pastorutti, Six Sex y Paulo Londra ofrecieron propuestas diversas que reflejan la riqueza de la escena argentina: desde el pop de vanguardia hasta el folklore tradicional, pasando por la electrónica queer y el trap urbano.
Con la expectativa puesta en el show de Sabrina Carpenter para el tercer día, el festival ya consolidó una certeza: en San Isidro, la música argentina supo hacerse escuchar con fuerza y autenticidad.
