La derrota del oficialismo en el Senado, donde el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada terminó deshilachado y sin su capítulo central sobre extranjerización de tierras, abrió una de las crisis políticas más profundas desde el inicio del gobierno de Javier Milei. La Casa Rosada quedó envuelta en reproches cruzados, tensiones internas y un replanteo urgente de la estrategia legislativa de cara a las reformas que aún esperan tratamiento.
Un golpe político que desordenó al oficialismo
La caída del proyecto dejó al descubierto una combinación de errores:
- Descoordinación interna,
- Mal cálculo del poroteo,
- Un clima social adverso,
- Un peronismo articulado como hacía tiempo no ocurría.
En la Casa Rosada, el diagnóstico llegó temprano. “Aunque ganemos la votación, ya perdimos”, reconoció una fuente libertaria horas antes de que se confirmara el traspié.
La Mesa Política diseñada por Karina Milei, integrada por los primos Martín y Eduardo Menem y Ignacio Devitt, quedó seriamente dañada. El primer movimiento fue repartir responsabilidades y ordenar una revisión de los proyectos “ómnibus” elaborados por Federico Sturzenegger, cuya figura perdió peso dentro del esquema libertario.
Sturzenegger, de arquitecto reformista a figura cuestionada
Hasta hace semanas, Sturzenegger era el “coloso” reformista respaldado por los hermanos Milei. Hoy, su estrella se apaga. Los proyectos que impulsó deberán pasar por el filtro de la Mesa Política y podrían quedar frenados hasta que mejore el clima social.
En el círculo cercano a Karina Milei sostienen que las reformas de largo plazo están complicando el horizonte inmediato, en paralelo a las tensiones económicas que enfrenta Luis Caputo.
Bullrich debilitada y un senador que encendió la interna
La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, quedó golpeada. No solo por la derrota, sino por el comportamiento de uno de sus propios senadores: Joaquín Benegas Lynch, quien calificó de “tibios” e “ignorantes” a los aliados provinciales. El comentario incomodó al bloque, obligó al legislador a pedir disculpas y debilitó la capacidad de Bullrich para sostener la mayoría de 44 senadores que el oficialismo necesita.
Además, algunos aliados —como los santacruceños José Carmabia y Celeste Gadano— ya anticipan que futuras negociaciones deberán ser encabezadas directamente por Milei o Caputo, no por la jefatura del bloque.
Misiones, Santa Cruz y la fractura del mapa político
La interna entre Hugo Passalacqua y Carlos Rovira en Misiones también impactó en el Senado: los dos senadores misioneros ya no integran el mismo bloque, complicando aún más el armado libertario.
En la Rosada admiten que el problema es político, no legislativo:
“Le estamos pidiendo a los gobernadores que nos acompañen cuando todavía no les garantizamos que no vamos a competir en sus territorios”.
La bandera de Malvinas y el giro del humor social
El oficialismo también mastica bronca por decisiones previas. Semanas atrás, los votos estaban asegurados, pero la Mesa Política decidió avanzar con la aprobación de pliegos —entre ellos, el de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte— a cambio de retirar el proyecto del temario.
Luego ocurrió lo inesperado: la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” en el Mundial de Fútbol. Ese gesto viralizó el debate y transformó la discusión técnica en una disputa simbólica sobre la soberanía. El humor social viró y el oficialismo perdió la batalla narrativa.
En algunos despachos admiten que el peronismo logró convertir una “ley de desalojos exprés” en la “Ley de Tierras”.
“Logramos que Tini Stoessel se posicione”, ironizó un funcionario, en referencia a la masividad del rechazo en redes.
Un Gobierno que deberá reordenarse
La derrota en el Senado dejó al Gobierno sin su proyecto insignia, con aliados molestos, tensiones internas y una estrategia legislativa en revisión. La Casa Rosada enfrenta ahora un desafío mayor: recomponer su frente político antes de avanzar con reformas clave como la electoral, el Súper RIGI, la Carta Orgánica del Banco Central, la ley de Zonas Frías y el Presupuesto 2027.
El oficialismo sabe que la próxima pulseada será aún más difícil.
