El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires envió a la Legislatura un proyecto de ley para obtener autorización para contraer deuda por hasta US$1350 millones, destinada a la construcción de la futura línea F del subte, una obra de infraestructura que apunta a ampliar la red y mejorar la conectividad entre barrios del norte y del sur de la Capital.
El proyecto de financiamiento
La iniciativa habilita al Ejecutivo porteño a negociar préstamos con organismos multilaterales, bancos de desarrollo o instituciones financieras locales e internacionales, además de emitir títulos de deuda en los mercados. Los recursos se destinarán a la ingeniería, construcción y equipamiento integral de la nueva línea, cuyo proceso de licitación ya está en marcha.
El plan contempla una traza de 9,8 kilómetros que se integrará con las seis líneas existentes y permitirá aliviar la congestión en corredores de alta demanda. Según estimaciones oficiales, la línea F podría transportar entre 235.000 y 392.000 viajes diarios una vez en funcionamiento.
Garantías y contexto financiero
Para garantizar el repago de los préstamos, el proyecto prevé la posibilidad de afectar recursos provenientes de la coparticipación federal, mecanismo habitual en provincias y jurisdicciones subnacionales que acceden a financiamiento externo.
La propuesta se enmarca en un contexto de reapertura del crédito internacional para provincias y ciudades argentinas, tras la baja del riesgo país registrada luego de las elecciones legislativas. En los últimos meses, las emisiones de deuda corporativa y sub-soberana superaron los US$12.000 millones, según estimaciones del mercado.
Antecedentes recientes
La propia Ciudad ya realizó en noviembre una colocación internacional por US$600 millones a una tasa del 7,8%, con una demanda que superó los US$1700 millones. Finalmente se liquidaron US$588 millones, vendidos al Banco Central en tres tramos entre enero y febrero, en el marco del proceso de acumulación de reservas.
Un proyecto estratégico
El gobierno de Jorge Macri considera que la línea F será clave para reconfigurar los flujos de viaje, redistribuir la demanda del transporte público y reforzar la integración con la red ferroviaria metropolitana. La obra se presenta como una de las más ambiciosas de la gestión porteña y busca consolidar a Buenos Aires como una ciudad con infraestructura de transporte más moderna y eficiente.
