La discusión por el precio del asado derivó en un fuerte cruce entre el presidente Javier Milei y su antecesor Alberto Fernández. El mandatario libertario respondió con dureza a las críticas del ex jefe de Estado, quien había cuestionado los aumentos en las carnicerías desde el inicio de la gestión actual.
El origen del enfrentamiento
Fernández había publicado un mensaje en redes sociales comparando los precios de noviembre de 2023 con los de abril de 2026, señalando subas nominales que en algunos cortes superaban el 1000%. Con ironía, escribió: “Te dejan sin carne y mandan al burro a la parrilla”.
Milei recogió el guante y, citando un posteo de una periodista que relativizaba la pérdida de poder adquisitivo real, disparó: “No había visto lo que había publicado el incompetente que me precedió”. Luego agregó que Fernández era un “analfabeto que padece de ilusión nominal”, en referencia a la diferencia entre aumentos nominales y variaciones reales ajustadas por inflación.
El trasfondo económico
El cruce se da en un contexto de fuerte sensibilidad social. Según datos del INDEC, en marzo la inflación general fue del 3,4%, pero el rubro carnes subió 6,9%. El consumo anual promedio de carne vacuna cayó a 47,3 kilos por habitante, el nivel más bajo en dos décadas.
Los especialistas atribuyen el encarecimiento a una menor oferta ganadera, al precio internacional de la hacienda —85% por encima de su promedio histórico— y a costos en dólares que chocan contra salarios aún deprimidos. Hoy, un kilo de asado equivale a casi cuatro kilos de pollo, reflejo del cambio en los hábitos de consumo.
Proyecciones
Analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario anticipan que los precios de la carne podrían haber alcanzado su techo natural de suba, aunque se mantendrán en niveles altos durante el resto del año. La tensión política entre Milei y Fernández expone, en paralelo, la dificultad del Gobierno para contener un alimento esencial en la mesa de los argentinos.
