Un relevamiento realizado por EY Argentina junto al Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) muestra un renovado optimismo del sector empresarial para 2027. La mayoría de las compañías espera aumentar ventas, mejorar rentabilidad e incrementar inversiones, aunque advierte que la consolidación de ese escenario dependerá de la existencia de un plan económico sostenible y previsible en el tiempo.
A poco más de un año de un nuevo proceso electoral presidencial, las principales empresas del país muestran expectativas favorables para el desempeño de la economía argentina durante 2027. Según una encuesta realizada entre 100 compañías líderes por EY Argentina y el IAEF, el 68% de las firmas prevé un crecimiento de sus ventas, mientras que el 53% espera una mejora en la rentabilidad respecto de los niveles actuales.
Los resultados reflejan una visión mayoritariamente positiva sobre los próximos años, aunque también ponen de manifiesto una demanda recurrente del sector privado: la necesidad de contar con reglas de juego estables y un programa económico que trascienda los ciclos políticos.
Ventas y rentabilidad: expectativas positivas
El estudio muestra que las empresas llegan a esta nueva etapa tras un período de recuperación desigual.
Mientras el 51% de las compañías reportó un aumento en sus ventas, un 32% señaló caídas. En materia de rentabilidad, el panorama aparece más dividido:
- 32% indicó mejoras.
- 30% afirmó que se mantuvo estable.
- 34% registró un deterioro.
Pese a ello, las perspectivas para 2027 son considerablemente más optimistas. La mayoría de los ejecutivos considera que la economía continuará normalizándose y que la estabilización macroeconómica puede generar condiciones para expandir la actividad.
Crecerán las inversiones
Uno de los datos más relevantes del informe es que casi la mitad de las empresas prevé incrementar sus inversiones durante 2027.
Los destinos prioritarios de esos desembolsos serán:
- Bienes de capital e incorporación de tecnología: 70%.
- Fortalecimiento del capital de trabajo: 19%.
Desde EY señalaron que la capacidad de las empresas para continuar invirtiendo constituye una señal de resiliencia en un contexto donde aún persisten desafíos vinculados a la competitividad y la consolidación de la recuperación económica.
La autofinanciación sigue siendo la principal fuente de recursos
A pesar de las expectativas favorables, el informe muestra que las compañías continúan financiándose mayormente con recursos propios.
Las principales fuentes de financiamiento son:
- Autofinanciación: 31%.
- Bancos y entidades locales: 22%.
- Aportes de casas matrices: 15%.
Además, el 69% de las empresas afirmó que sus necesidades de financiamiento no variaron respecto del año anterior, una señal interpretada como cautela frente al endeudamiento.
Los analistas destacan que el mercado de capitales y los instrumentos de financiamiento estructurado todavía tienen escasa participación en proyectos de gran escala.
Energía lidera las oportunidades
Al consultar qué sectores ofrecen mejores perspectivas de crecimiento, los empresarios ubicaron a la energía en el primer lugar.
Las áreas con mayor potencial según los encuestados son:
- Energía: 37%.
- Agronegocios: 23%.
- Infraestructura: 17%.
La consolidación de sectores vinculados a Vaca Muerta, minería, infraestructura energética y exportaciones aparece como uno de los motores sobre los que se apoyan las expectativas de crecimiento para los próximos años.
Qué le piden las empresas al Gobierno
La encuesta identifica con claridad cuáles son las condiciones que, según los ejecutivos, pueden impulsar nuevas inversiones.
Las principales demandas son:
- Un plan económico claro y sustentable: 27%.
- Una reforma tributaria que incentive la inversión: 25%.
- Una política cambiaria estable: 20%.
Además, entre las medidas que mejorarían la competitividad aparecen:
- Simplificación tributaria y administrativa: 61%.
- Acuerdos entre Gobierno, sindicatos y empresas: 19%.
- Reducción de impuestos asociada a reinversión de utilidades.
- Disminución de cargas laborales vinculadas a generación de empleo.
Inteligencia artificial y productividad
Más allá de las variables macroeconómicas, los ejecutivos identifican transformaciones estructurales que influirán en la competitividad futura.
Entre las tendencias con mayor impacto sobre los negocios se destacan:
- Inteligencia artificial: 28%.
- Nuevos competidores no tradicionales: 26%.
Al mismo tiempo, cuando se les preguntó cómo pasar de la estabilidad al crecimiento, las respuestas más frecuentes fueron:
- Incrementar la productividad mediante tecnología e IA: 30%.
- Contar con reglas estables que permitan planificar a largo plazo: 29%.
La advertencia del IAEF: «dos relojes corren al mismo tiempo»
Durante la Convención del IAEF, su presidente Pablo Miedziak planteó que la economía argentina enfrenta una tensión entre los tiempos de las reformas estructurales y las urgencias cotidianas de las empresas.
Por un lado, mencionó reformas como:
- Laboral.
- Tributaria.
- Modernización del Estado.
- Incentivos de inversión como el RIGI.
Pero advirtió que esos cambios suelen ofrecer resultados a mediano y largo plazo, mientras muchos sectores enfrentan dificultades inmediatas relacionadas con costos financieros, competitividad y caída del consumo.
Según Miedziak, el desafío consiste en lograr que ambos procesos converjan.
“No hay crecimiento sin inversión, no hay inversión sin reglas claras y no hay desarrollo sin articulación público-privada”, sostuvo.
Y agregó un cuarto elemento:
“No hay reforma sostenible sin resultados que la gente vea e impacten en su realidad personal y familiar”.
Un optimismo condicionado
El mensaje central del relevamiento es claro: las empresas ven oportunidades para crecer, invertir y mejorar sus resultados durante 2027. Sin embargo, ese optimismo está condicionado a que la estabilidad económica se consolide y pueda transformarse en previsibilidad de largo plazo.
Para el sector privado, la estabilidad ya no es vista como el objetivo final, sino como la base necesaria para impulsar inversiones, aumentar la productividad y sostener un crecimiento económico duradero.
