Argentina atraviesa uno de los episodios meteorológicos más complejos del año por el avance del “Súper Niño”, un fenómeno que, aunque se origina a miles de kilómetros, altera la circulación atmosférica global y modifica los patrones habituales de precipitaciones, temperatura y vientos. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alertas amarillas, naranjas y rojas que se extenderán durante 72 horas en el Litoral, el Noreste, Cuyo, la cordillera Central, la Patagonia y el centro del país.

El choque entre el flujo cálido y húmedo proveniente de la Amazonía y las masas de aire polar que avanzan desde el sur activa dos mecanismos clave:

  • el fortalecimiento de la corriente en chorro subtropical,
  • y la intensificación de la corriente en chorro de bajo nivel, un “río atmosférico” que transporta humedad desde la Amazonía hacia la cuenca del Plata.

Ambos factores potencian tormentas severas, lluvias persistentes, viento zonda, nevadas extremas y episodios de frío invernal.

Qué explica el fenómeno: la mirada de los especialistas

El meteorólogo Christian Garavaglia, de Meteored, detalló que El Niño “modifica la circulación atmosférica sobre Sudamérica y favorece el fortalecimiento de la corriente en chorro subtropical”. A la vez, aumenta la frecuencia e intensidad del corredor de humedad que asciende desde la Amazonía hacia el norte argentino.

Este combo genera condiciones ideales para eventos de inestabilidad prolongada, tormentas de alto impacto y cambios bruscos de temperatura.

AMBA bajo amenaza: lluvias persistentes, humedad extrema y riesgo de sudestadas

Para la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA, el “Súper Niño” se traducirá en un período de inestabilidad continua, humedad muy elevada y lluvias recurrentes.

Los informes del SMN advierten que la combinación entre:

  • aire cálido y húmedo de origen amazónico,
  • y circulación fría ingresando desde el sur,

reúne los ingredientes para tormentas potencialmente severas y un ambiente inestable durante varios días.

Además, la cuenca del Río de la Plata estará expuesta a sudestadas, con vientos moderados a fuertes del sudeste que dificultan el drenaje natural de los ríos. Esto eleva el riesgo de anegamientos urbanos, crecidas en zonas ribereñas y complicaciones en áreas bajas del conurbano.

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