Mientras Vaca Muerta, los oleoductos y los proyectos de GNL concentran inversiones multimillonarias bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la exploración de hidrocarburos en el Mar Argentino todavía no logró atraer iniciativas. Especialistas advierten que existe una marcada diferencia entre el dinamismo del shale y una frontera offshore que continúa en etapa exploratoria.

La industria energética argentina atraviesa uno de los períodos de mayor expansión de las últimas décadas, impulsada principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta, la construcción de nueva infraestructura de transporte y los proyectos orientados a exportar petróleo y gas natural licuado (GNL).

Sin embargo, existe un segmento que aún no logró sumarse a esa ola de inversiones: la exploración offshore en el Mar Argentino.

Según el especialista en energía y director de la consultora Paspartú, Juan José Carbajales, el contraste entre ambos mundos es evidente. Mientras el RIGI ya recibió proyectos vinculados a producción, transporte y exportación de hidrocarburos por decenas de miles de millones de dólares, no registra iniciativas relevantes destinadas a explorar nuevas reservas en aguas argentinas.

El RIGI impulsó Vaca Muerta, pero no el offshore

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones fue diseñado para atraer capitales de largo plazo en sectores considerados estratégicos.

En el caso energético, los mayores beneficiarios han sido los proyectos asociados al crecimiento de Vaca Muerta.

Entre ellos figuran:

  • Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
  • Argentina LNG.
  • LLL Oil.
  • Distintas ampliaciones de infraestructura de transporte.

Según el análisis de Paspartú, solamente Argentina LNG y LLL Oil involucran inversiones potenciales cercanas a US$76.000 millones, mientras que el conjunto de iniciativas vinculadas a YPF supera los US$79.000 millones.

La magnitud de esas cifras muestra el nivel de confianza que despierta actualmente el desarrollo no convencional argentino.

La excepción: el Mar Argentino

El panorama es muy distinto en el offshore.

En febrero, el Gobierno redujo de US$600 millones a US$200 millones el umbral mínimo de inversión requerido para que los proyectos de exploración marítima pudieran acceder al régimen.

La modificación buscó facilitar el ingreso de nuevas iniciativas.

Sin embargo, según Carbajales, esa flexibilización no produjo los resultados esperados.

Hasta el momento:

  • No se registraron proyectos offshore incorporados al RIGI.
  • No se presentaron Vehículos de Proyecto Único (VPU) vinculados a exploración marítima.
  • Las principales áreas exploratorias continúan avanzando fuera del régimen.

Los bloques que explora YPF

Actualmente YPF participa en varios bloques offshore ubicados en la plataforma continental argentina.

Entre ellos se destacan:

  • CAN-100.
  • CAN-102.
  • CAN-114.

Además de otras áreas ubicadas frente a las costas bonaerenses y patagónicas.

No obstante, todos estos desarrollos permanecen en etapas exploratorias y todavía no avanzaron hacia una fase de inversión comparable con los proyectos de Vaca Muerta.

La diferencia es importante porque aún no existe certeza sobre el volumen comercialmente explotable de los recursos presentes bajo el mar argentino.

Por qué el offshore es diferente

El principal obstáculo para atraer inversiones marítimas radica en el nivel de riesgo.

Mientras Vaca Muerta ya cuenta con:

  • Reservas comprobadas.
  • Producción masiva.
  • Infraestructura existente.
  • Mercados internacionales definidos.

La exploración offshore todavía debe responder preguntas fundamentales.

Antes de producir, las empresas deben financiar:

  • Estudios sísmicos.
  • Campañas exploratorias.
  • Perforaciones de alta complejidad.
  • Evaluaciones ambientales.
  • Confirmación de reservas comerciales.

Ese proceso puede extenderse durante años y requiere inversiones muy elevadas sin garantías de éxito.

La apuesta de YPF mira hacia Uruguay

Un dato que llamó la atención de los analistas es que el movimiento offshore más relevante de YPF en los últimos tiempos ocurrió fuera de la Argentina.

La petrolera avanzó recientemente en una alianza con la italiana ENI para desarrollar actividades exploratorias en aguas uruguayas.

Para Carbajales, el dato refleja que la compañía mantiene interés en el negocio offshore, pero que por ahora los avances más concretos aparecen del otro lado del Río de la Plata.

Una cuestión económica y estratégica

El debate trasciende lo energético.

En los últimos meses, el presidente Javier Milei vinculó los recursos naturales estratégicos con la seguridad nacional y con la presencia argentina en el Atlántico Sur.

Desde esa perspectiva, el desarrollo del offshore no solo tendría un impacto económico potencial por la generación de petróleo y gas, sino también una dimensión geopolítica vinculada al fortalecimiento de la actividad productiva y tecnológica en áreas marítimas de interés estratégico.

La gran incógnita

La pregunta que aparece en el sector es si el RIGI logrará, en los próximos años, generar para el Mar Argentino el mismo efecto que produjo sobre Vaca Muerta.

Por ahora, los incentivos fueron suficientes para movilizar inversiones récord en petróleo no convencional, transporte de hidrocarburos y exportación de GNL.

Pero la frontera offshore continúa esperando.

El desafío será convertir una promesa geológica en proyectos concretos capaces de atraer capital, asumir el riesgo exploratorio y eventualmente transformar al Mar Argentino en una nueva fuente de producción energética. Hasta ahora, ese eslabón sigue siendo la principal deuda pendiente del boom petrolero argentino.

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