El fenómeno El Niño 2026 avanza hacia una magnitud excepcional y podría transformarse en el episodio más intenso desde que existen registros modernos (1950). El calentamiento extraordinario del Pacífico ecuatorial mantiene en alerta a la comunidad científica por su potencial para intensificar sequías, lluvias extremas, inundaciones y olas de calor en distintas regiones del planeta.
Las proyecciones climáticas indican que el evento alcanzaría su pico hacia noviembre de 2026. Si ese escenario se confirma, el calor acumulado en el océano y liberado luego a la atmósfera podría convertir a 2027 en el año más caluroso jamás registrado.
Qué es El Niño y por qué altera el clima global
El Niño es la fase cálida del sistema ENOS (El Niño–Oscilación del Sur). Se caracteriza por un calentamiento persistente de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental.
En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas cálidas hacia el Pacífico occidental. Durante El Niño, esos vientos se debilitan y permiten que el agua caliente se desplace hacia el este. Ese cambio altera la formación de nubes y tormentas sobre el océano y modifica los patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica en zonas muy alejadas del Pacífico.
Por eso, un episodio intenso puede provocar lluvias extraordinarias en algunas regiones y sequías severas en otras. No obstante, los impactos dependen de cada territorio y no se manifiestan con igual magnitud en todos los eventos.
Un Pacífico excepcionalmente cálido
La región Niño 3.4, referencia clave para medir el fenómeno, presenta temperaturas 2,6 °C por encima del promedio de los últimos 30 años, según datos citados por Climate Brink a partir de registros de la NOAA.
Los modelos anticipan que la anomalía podría alcanzar 3,9 °C en noviembre, superando ampliamente los valores del episodio de 2015, uno de los más fuertes de la historia.
- La NOAA estima un 69% de probabilidad de que El Niño 2026 alcance su categoría más intensa.
- El Met Office británico lo describe como potencialmente el más fuerte del siglo.
Ambas instituciones aclaran que las proyecciones pueden ajustarse a medida que se incorporen nuevas observaciones.
Por qué 2027 podría romper el récord mundial de temperatura
El impacto de El Niño sobre la temperatura global suele sentirse con mayor fuerza el año siguiente a su formación. El océano transfiere parte del calor acumulado a la atmósfera, elevando temporalmente el promedio global.
Los climatólogos Zeke Hausfather y Andrew Dessler estiman que El Niño 2026 podría sumar 0,3 °C al promedio global de 2027. Ese aumento se sumaría al calentamiento de largo plazo causado por las emisiones humanas.
El investigador Mike McPhaden (NOAA) considera posible que la temperatura de 2027 llegue a ubicarse 1,7 °C por encima de los niveles preindustriales. Alcanzar ese valor durante un año no implica superar de forma permanente el umbral, que se evalúa con promedios de décadas.
Los especialistas describen este posible récord como un anticipo de las condiciones térmicas que podrían volverse habituales hacia finales de la década de 2030 si no se reducen drásticamente las emisiones.
Fenómenos extremos asociados a un El Niño muy intenso
Un episodio de esta magnitud puede aumentar el riesgo de:
- Olas de calor más prolongadas e intensas.
- Precipitaciones torrenciales e inundaciones.
- Sequías severas y pérdida acelerada de humedad del suelo.
- Incendios forestales en zonas áridas.
Los efectos más marcados suelen concentrarse en regiones tropicales, pero la alteración de la circulación atmosférica puede extender impactos a otros continentes.
El Niño y el cambio climático: dos fenómenos distintos que se potencian
El Niño es una oscilación natural que existe desde hace siglos. El cambio climático, en cambio, es producto del aumento de gases de efecto invernadero por actividades humanas.
Aunque sus causas son diferentes, ambos fenómenos pueden actuar simultáneamente:
- El calentamiento global eleva la temperatura de base, potenciando los récords durante un El Niño fuerte.
- Una atmósfera más cálida retiene más humedad, intensificando lluvias cuando se presentan las condiciones.
- También acelera la evaporación, agravando sequías en zonas donde disminuyen las precipitaciones.
No existe consenso definitivo sobre si el cambio climático está volviendo más frecuentes o intensos los episodios de El Niño, pero estudios recientes sugieren un posible fortalecimiento. McPhaden estima que su intensidad podría haber aumentado 10% en el último siglo.
Cómo mide ahora la NOAA la intensidad de El Niño
Desde febrero de 2026, la NOAA utiliza el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI), que compara la anomalía térmica de la región Niño 3.4 con la temperatura del cinturón tropical completo. El objetivo es distinguir mejor el calentamiento específico de El Niño del calentamiento global de los océanos.
Los valores recientes del RONI son preliminares y pueden revisarse con nuevas observaciones.
Qué esperar en los próximos meses
La evolución de:
- los vientos alisios,
- la profundidad de las aguas cálidas,
- y las temperaturas del Pacífico ecuatorial,
será clave para determinar si El Niño 2026 alcanza la intensidad prevista.
El escenario más preocupante combina un episodio oceánico excepcional con un planeta ya muy caliente por el cambio climático. Incluso si algunas proyecciones no se cumplen por completo, el riesgo de eventos meteorológicos extremos seguirá siendo elevado.
La posibilidad de que 2027 rompa el récord histórico de calor no es una predicción cerrada, sino una advertencia basada en los datos actuales. La evolución del fenómeno durante los próximos meses será decisiva para conocer su impacto final.
