El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestra que los principales analistas económicos proyectan un ritmo de subas más moderado para el tipo de cambio oficial en 2026. Según el informe, el dólar mayorista alcanzaría los $1.420 en abril y cerraría el año en torno a los $1.700, con una dinámica que quedaría por debajo de la inflación prevista, consolidando un escenario de atraso cambiario.
Las estimaciones, relevadas entre bancos, consultoras y centros de investigación a fines de marzo, reflejan un escenario de relativa estabilidad cambiaria y una corrección respecto de informes anteriores. La mediana de las proyecciones recortó $31,8 para abril y $6,8 para diciembre en comparación con el relevamiento previo.
Trayectoria proyectada
El consenso del mercado anticipa una evolución escalonada del tipo de cambio oficial: $1.449 en mayo, $1.481 en junio, $1.504 en julio, $1.533 en agosto y $1.572 en septiembre. A más largo plazo, las proyecciones ubican al dólar en $1.780 en los próximos 12 meses, manteniendo un esquema de ajuste gradual.
Entre los analistas con mejor desempeño histórico —el denominado Top 10 del REM—, el pronóstico es incluso más bajo: $1.633 por dólar para fin de año, con una corrección de $83,3 respecto del relevamiento anterior.
El dólar frente a la inflación
Los especialistas coinciden en que el tipo de cambio oficial continuará corriendo por detrás de la inflación durante buena parte del año. Esta dinámica implica una apreciación cambiaria en términos reales, en la que el dólar pierde terreno frente al aumento de precios internos.
Aunque el escenario actual muestra estabilidad, el REM deja entrever un posible cambio de tendencia hacia la segunda mitad de 2026, con expectativas de una aceleración en el ritmo de devaluación. Sin embargo, el sendero proyectado sigue siendo gradual y contenido.
Un año de moderación cambiaria
Las nuevas proyecciones consolidan la idea de que el mercado espera un 2026 con menor volatilidad cambiaria respecto de períodos anteriores. El ajuste moderado del dólar, en contraste con la inflación, plantea desafíos para la competitividad y la política económica, pero también ofrece un marco de previsibilidad en el corto plazo.
