La Casa Rosada comenzó una nueva ronda de negociaciones políticas con gobernadores de distintos espacios con el objetivo de reunir los votos necesarios para aprobar en el Senado la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa es considerada prioritaria por el Gobierno, que busca definir las reglas electorales con suficiente anticipación y obtener una media sanción antes de finalizar octubre.

La estrategia está encabezada por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, acompañado por Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem, quienes actúan como principales interlocutores políticos del oficialismo en representación del núcleo más cercano al presidente Javier Milei y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Primer objetivo: los gobernadores radicales

La primera etapa de las conversaciones apunta a lograr un entendimiento con cinco gobernadores de la Unión Cívica Radical y sectores aliados.

Entre los mandatarios con los que el oficialismo busca cerrar acuerdos figuran Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco).

En el Gobierno estiman que un acuerdo político con estos dirigentes podría traducirse en el respaldo de entre siete y ocho senadores nacionales, un caudal de votos considerado clave para destrabar la discusión en la Cámara Alta.

No obstante, la negociación se concentra principalmente en una suspensión temporal de las PASO y no en su eliminación definitiva. Según reconocen en el oficialismo, esta alternativa genera mayor consenso entre los gobernadores y facilita la construcción de acuerdos parlamentarios.

Suspensión sí, eliminación no

Las posiciones de los mandatarios provinciales presentan matices.

Algunos, como Valdés, se manifestaron abiertamente críticos del sistema de primarias y consideran que incluso podría discutirse su eliminación permanente. Otros, como Sadir o Pullaro, se muestran más proclives a una suspensión puntual para las próximas elecciones, sin abandonar completamente el esquema de primarias.

Por su parte, Zdero ya avanzó con una medida similar en Chaco, mientras que Cornejo cuestionó reiteradamente la utilidad de sostener elecciones primarias nacionales cuando los principales espacios políticos suelen definir candidaturas mediante acuerdos internos.

Esa diversidad de posturas llevó al Gobierno a priorizar una negociación enfocada en una suspensión transitoria, considerada más viable desde el punto de vista legislativo.

La segunda ronda: gobernadores peronistas y provinciales

Una vez consolidado el acuerdo con los mandatarios radicales, la Casa Rosada planea ampliar las conversaciones hacia otros gobernadores que mantienen una relación de cooperación con el Poder Ejecutivo.

Entre ellos aparecen Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones), referentes provinciales con peso propio dentro del Senado.

También forman parte de la estrategia dirigentes patagónicos como Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Claudio Vidal (Santa Cruz), gobernadores con estructuras políticas provinciales que suelen mantener posiciones autónomas respecto de los grandes bloques nacionales.

La negociación incluirá temáticas más amplias que la reforma electoral. Recursos para las provincias, obras públicas, transferencias, financiamiento y proyectos específicos figuran entre los principales temas que aparecen sobre la mesa.

El Presupuesto 2027 como herramienta de negociación

Uno de los elementos centrales del intercambio político será la discusión del Presupuesto 2027.

El Gobierno considera que la negociación presupuestaria puede transformarse en una herramienta clave para alcanzar entendimientos con los gobernadores y garantizar respaldo legislativo en una serie de proyectos considerados estratégicos.

En ese esquema, la reforma electoral aparece vinculada a una agenda más amplia que incluye iniciativas económicas, administrativas y fiscales impulsadas por el Ejecutivo.

La situación del PRO

El oficialismo decidió mantener en pausa las conversaciones más profundas con el PRO hasta que se resuelvan las tensiones internas que atraviesa ese espacio.

La disputa política entre Mauricio Macri y Jorge Macri es observada con atención por la Casa Rosada, que prefiere esperar un escenario más definido antes de avanzar en negociaciones más amplias.

Posteriormente, el Gobierno aspira a dialogar con dirigentes como Jorge Macri, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y Marcelo Orrego, tanto sobre la suspensión de las PASO como sobre eventuales acuerdos políticos de cara a las elecciones de 2027.

Octubre, la fecha límite

Dentro del oficialismo existe consenso respecto de la necesidad de acelerar los tiempos legislativos.

La intención es llegar al Senado con una mayoría previamente construida y evitar que el proyecto quede atrapado en largas negociaciones parlamentarias. Además, en la Casa Rosada consideran fundamental definir cuanto antes las reglas electorales para reducir incertidumbre política y permitir que los distintos espacios comiencen a organizar sus estrategias para el próximo ciclo electoral.

Por ese motivo, las próximas semanas estarán marcadas por una intensa ronda de conversaciones entre el Gobierno y los gobernadores. Más allá de la discusión sobre las PASO, el objetivo oficial es aprovechar esas negociaciones para consolidar un esquema de acuerdos políticos más amplio que facilite la aprobación de otras iniciativas clave, incluyendo el Presupuesto 2027 y diversos proyectos que el Ejecutivo considera estratégicos para la segunda mitad de la gestión.

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