Nacho Borderes lleva más de una década viviendo en Nueva York, enseña en el prestigioso Lee Strasberg Theatre & Film Institute y desde hace siete años trabaja con los luchadores de WWE en un aspecto fundamental del espectáculo: la actuación. Su tarea consiste en ayudarlos a construir personajes, interpretar escenas, dar entrevistas, realizar monólogos y desarrollar una presencia escénica que vaya mucho más allá del combate.

Aunque el público suele asociar WWE con las luchas dentro del ring, una parte esencial del negocio ocurre fuera de él. Las rivalidades, las historias, las traiciones y los discursos son tan importantes como los movimientos físicos.

“Lo que yo hago es trabajar con los luchadores sobre sus personajes y los guiones. Es un show guionado donde todo está predeterminado. Los ayudo con las escenas actuadas y los monólogos”, explicó Borderes.

Del teatro a WWE

La llegada del argentino a la empresa surgió gracias a su experiencia docente. WWE buscaba especialistas que ayudaran a los luchadores a desarrollar herramientas actorales y encontró en Borderes un perfil ideal.

Según cuenta, una de las grandes ventajas de trabajar con ellos es la disciplina.

“Lo bueno de los luchadores es que son disciplinados y les gusta aprender”.

Actualmente trabaja con atletas de distintas nacionalidades, incluidos varios que no tienen el inglés como lengua materna.

No gana el mejor luchador, sino el mejor personaje

Para Borderes, la historia de WWE demuestra que el éxito no depende únicamente de la técnica dentro del cuadrilátero.

“Los luchadores más recordados a través de los años no son los que técnicamente luchan perfecto, sino los que tienen los personajes más interesantes, más creíbles, más graciosos, más odiados o más inspiradores”.

Esa idea explica gran parte de su trabajo cotidiano.

Mientras los productores definen qué hará un personaje dentro de una historia, Borderes ayuda a responder una pregunta más profunda:

“Los creativos pueden determinar qué va a hacer tu personaje, pero no quién es tu personaje. Eso siempre es trabajo del luchador”.

Héroes, villanos y cambios inesperados

La narrativa de WWE se construye alrededor de personajes que evolucionan constantemente.

Hay héroes, villanos y figuras ambiguas que pueden cambiar de bando de un momento a otro.

Según Borderes, esos cambios solo funcionan cuando los luchadores logran que el público crea emocionalmente en ellos.

Por eso trabaja en:

  • Construcción de personaje.
  • Motivaciones internas.
  • Relaciones con otros personajes.
  • Credibilidad de las reacciones.
  • Expresión emocional frente a cámara.

Incluso ofrece sugerencias sobre cómo reforzar la imagen de determinados luchadores.

“A los luchadores de mayor tamaño físico conviene cuidarlos como los más invencibles”.

El desafío de hablar inglés ante millones de espectadores

Otro aspecto fundamental de su tarea tiene que ver con la voz.

Borderes se especializó en fonética y reducción de acentos en inglés, una habilidad especialmente valiosa dentro de WWE.

Muchos luchadores provienen de distintos países y deben realizar promociones televisivas frente a audiencias globales.

“No se trata de eliminar quién sos, sino de lograr que se entienda mejor lo que estás diciendo”.

Su trabajo consiste en pulir pronunciación, entonación y claridad sin borrar la identidad cultural de cada intérprete.

De WWE a Hollywood

La actuación dentro de WWE también puede convertirse en una puerta de entrada al cine y la televisión.

Borderes participa en la preparación de varios luchadores que buscan desarrollar carreras actorales.

Uno de ellos es Drew McIntyre, quien recientemente participó en el remake de Highlander junto a Henry Cavill y también forma parte de The Last Druid, una producción protagonizada por Russell Crowe.

El entrenador argentino trabaja con ellos en:

  • Audiciones.
  • Preparación de escenas.
  • Construcción de personajes cinematográficos.
  • Desarrollo de presencia frente a cámara.

Shakespeare, dramas familiares y lucha libre

Una de las particularidades de su método es que utiliza materiales alejados por completo del universo de WWE.

Sus alumnos trabajan escenas de obras como:

  • Rabbit Hole
  • Days of Wine and Roses
  • All My Sons
  • Time Stands Still
  • I Never Sang for My Father

A través de estos textos introduce herramientas del Método Strasberg:

  • Relajación.
  • Memoria sensorial.
  • Trabajo emocional.
  • Objetivos del personaje.
  • Construcción de vida interior.

El objetivo es que los luchadores desarrollen profundidad interpretativa y después puedan trasladarla a sus personajes televisivos.

Un trabajo único

Además de su labor en WWE, Borderes continúa desarrollando su propia carrera como actor y director, tanto en Estados Unidos como en Argentina.

Sin embargo, reconoce que encontró una combinación muy especial entre docencia, actuación y entretenimiento deportivo.

“Me gusta mucho enseñarles la técnica de actuación a los luchadores y demostrarles cómo pueden meterse profundamente en las escenas”.

Y agrega:

“Me gusta ver su cara de sorpresa cuando lo logran. Además, es un trabajo tan atípico que ya de por sí siempre entretiene”.

Su historia muestra una faceta poco conocida de WWE: detrás de cada entrada triunfal, cada rivalidad memorables y cada discurso frente a millones de espectadores, también hay entrenamiento actoral. Y uno de los responsables de ese trabajo es un argentino que, desde Nueva York, ayuda a crear a algunas de las figuras más reconocidas de la lucha libre mundial.

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