La confianza de los consumidores argentinos continúa en terreno negativo, reflejando un clima social marcado por la inflación, la incertidumbre laboral y el deterioro del ingreso familiar. Según el relevamiento Latam Pulse Argentina – Febrero 2026, elaborado por Atlas Intel en colaboración con Bloomberg, la percepción ciudadana sobre la economía se mantiene fuertemente deteriorada y las expectativas hacia el corto plazo no logran revertir ese escenario.
Diagnóstico actual: predominio del malestar
El estudio revela que el 62% de los argentinos califica como mala la economía del país, mientras que apenas un 22% la considera buena. La mirada crítica se extiende al plano doméstico: el 57% evalúa negativamente la situación económica de su familia, y el dato más alarmante surge en el frente laboral, donde el 77% considera que el mercado de trabajo atraviesa una mala situación.
Aunque algunos indicadores oficiales muestran señales de estabilización, la percepción social sigue dominada por la fragilidad y la falta de mejoras concretas en la vida cotidiana.
Expectativas a seis meses: el pesimismo se impone
El futuro inmediato tampoco genera confianza. El 50% de los encuestados cree que la economía nacional empeorará en los próximos seis meses, mientras que el 55% anticipa un deterioro del mercado laboral y el 48% prevé un retroceso en la situación económica de su familia.
El optimismo es minoritario: solo el 37% espera una mejora en la economía general, el 34% confía en una recuperación del empleo y apenas el 30% proyecta un alivio en la economía familiar. En todas las dimensiones, el bloque pesimista se mantiene como mayoría.
Preocupaciones centrales de la sociedad
El informe también indaga en las principales inquietudes de los argentinos. La corrupción encabeza el ranking con un 43,9%, seguida por el desempleo (37,8%) y la inflación (35,5%). La combinación de factores institucionales y económicos refleja un escenario complejo, donde la desconfianza hacia las instituciones se suma al temor por la pérdida de empleo y el encarecimiento del costo de vida.
La inflación, pese a una leve moderación respecto de picos anteriores, continúa siendo una preocupación estructural. El índice Atlas-CPI muestra que las expectativas inflacionarias a seis meses no logran consolidar un anclaje firme. En paralelo, el desempleo emerge como una angustia transversal, coherente con la evaluación negativa del mercado laboral.
Confianza del consumidor en zona negativa
El Índice de Confianza del Consumidor (Atlas-CCI), que combina situación actual y expectativas, se mantiene en terreno negativo y ubica a la Argentina entre los países con peores registros de la región en febrero de 2026.
La intención de compra de bienes duraderos también refleja ese ánimo: predominan las respuestas que anticipan menos consumo, lo que confirma que el ajuste en los hogares continúa. La brecha entre la estabilización macroeconómica y la percepción ciudadana persiste, y la recuperación enfrenta el desafío de reconstruir expectativas.
Radiografía social
La fotografía de febrero 2026 muestra una sociedad que aún no percibe un cambio de ciclo. Con un 62% que considera mala la economía actual y un 50% que cree que empeorará en el corto plazo, la confianza aparece como el eslabón más débil del proceso económico.
El empleo, señalado como el eje más sensible, actúa como condicionante de las decisiones de gasto y de la percepción general. En síntesis, el relevamiento confirma que, más allá de los avances macroeconómicos, el ánimo social sigue dominado por el malestar y el temor a un deterioro adicional.
