La crisis en Medio Oriente volvió a escalar. Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques por primera vez en casi un mes, reactivando un conflicto que ya lleva más de seis meses y que mantiene al estrecho de Ormuz —una de las rutas energéticas más sensibles del planeta— en estado de máxima alerta.
El episodio incluyó ataques militares, drones interceptados, un buque incautado y un superpetrolero alcanzado por minas, según medios iraníes. La tensión disparó los precios del petróleo y del gas natural europeo, mientras crece el temor a un conflicto prolongado que afecte el comercio global y la estabilidad regional.
Qué ocurrió: ataques cruzados y un estrecho cada vez más peligroso
1. Ataque estadounidense en Ormuz
El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) informó que abrió fuego contra fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) cuando detectó que se preparaban para desplegar minas en el estrecho de Ormuz.
Washington describió la operación como una “acción limitada y precisa”, destinada a proteger:
- marineros civiles,
- transporte marítimo comercial,
- y el flujo del comercio mundial.
2. Respuesta iraní
Irán afirmó que el ataque estadounidense tuvo como objetivo la isla de Larak y que dejó varios muertos. En represalia, el IRGC lanzó misiles y drones contra bases aéreas estadounidenses en Jordania.
Las fuerzas jordanas interceptaron ocho misiles antes de que causaran daños.
3. Emiratos Árabes Unidos también bajo ataque
Emiratos Árabes Unidos (EAU) neutralizó un dron procedente de Irán sobre sus aguas territoriales. El país negó que la base aérea de Al Minhad, cerca de Dubái, hubiera sido alcanzada por misiles, como afirmó Irán.
4. Buque incautado y superpetrolero dañado
Medios iraníes informaron:
- la incautación de un buque granelero cerca de Bandar Abbas, acusado de contaminar aguas,
- y que un superpetrolero fue alcanzado por minas mientras intentaba cruzar el estrecho.
Un conflicto sin salida diplomática a la vista
Funcionarios de ambos países admiten que el conflicto podría prolongarse durante meses. Las negociaciones están estancadas y la situación se mantiene en un estado de “ni guerra ni paz”, según describió Anwar Gargash, asesor de política exterior de EAU.
Irán insiste en que cualquier avance depende de que EE.UU. abandone su campaña de presión económica, que incluye:
- bloqueo de puertos iraníes,
- sanciones financieras,
- y amenazas de excluir bancos vinculados a Teherán del sistema estadounidense.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, prometió una “ofensiva económica” contra Irán y sus socios comerciales, incluida China, que compra el 90% del petróleo iraní.
“Esto va a ser violencia financiera si tenemos que hacerlo”, advirtió Bessent.
Impacto global: energía más cara e inflación en riesgo
El estrecho de Ormuz es clave: una quinta parte del petróleo y del GNL mundial transitaba por allí antes del conflicto. Cada episodio de tensión:
- eleva los precios del crudo,
- encarece el gas natural,
- presiona la inflación global,
- y genera incertidumbre entre inversores.
El Brent subió 2,4%, superando los US$ 90 por barril.
Para Estados Unidos, el conflicto también tiene implicancias políticas internas: la prolongación de la guerra y la suba de la energía complican los esfuerzos del gobierno republicano por mantener el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato.
Diplomacia estancada y un estrecho minado
Aunque EE.UU. anunció la semana pasada que había retirado minas de las rutas de navegación, aliados de Washington advierten que todavía quedan artefactos en el estrecho.
Irán, por su parte, sostiene que está dispuesto a retomar la diplomacia, pero solo si EE.UU. abandona la presión económica. El líder supremo Mojtaba Khamenei y los sectores duros del gobierno siguen rechazando concesiones que permitan el libre paso de barcos.
