El Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil N° 1 de La Plata condenó a 23 años y cuatro meses de prisión a Tobías Godoy, el joven que al momento del crimen tenía 17 años y fue hallado culpable por el homicidio en ocasión de robo de Kim Gómez, la niña de 7 años que murió en febrero de 2025 tras ser arrastrada durante 15 cuadras con el auto que le robaron a su madre. La sentencia, una de las más duras registradas en el fuero juvenil, coincidió con el pedido de la Fiscalía y reavivó el debate sobre la edad de imputabilidad.
Una condena ejemplar en el fuero juvenil
Los jueces Marcelo Giorgis, Juan Carlos Estrada y Guillermo Mercenaro dieron por probada la responsabilidad de Godoy, en línea con la acusación de la fiscal Mercedes Catani, quien había solicitado la pena máxima bajo la figura de homicidio en ocasión de robo agravado por haberse cometido “en poblado y en banda”. La defensora oficial, Raquel Ponzinibio, había pedido una condena de 7 años al sostener que se trató de un homicidio culposo, pero su planteo fue rechazado.
El proceso se realizó bajo las normas del código penal juvenil, con audiencias a puertas cerradas y limitaciones de acceso público. Aun así, la magnitud de la pena marca un precedente en la justicia juvenil argentina.
El impacto en la familia y la sociedad
Durante el juicio, la madre de Kim, Florencia Barboza, relató entre lágrimas cómo fue obligada a bajar del vehículo y cómo los adolescentes huyeron con su hija aún dentro. La secuencia, registrada por cámaras de seguridad, mostró el momento en que la niña quedó enganchada por el cinturón y su ropa, siendo arrastrada hasta que el auto chocó contra un poste. La autopsia determinó que murió por un shock hipovolémico producto de los golpes severos.
El padre de la víctima, Marcos Gómez, expresó su dolor y cuestionó a los padres de los acusados: “Me da pena el chico, pero tuvo la oportunidad de bajar a mi nena y no lo hizo. Criaron un monstruo. No deberían pasar estas cosas”.
El otro adolescente y la nueva ley
El segundo implicado, de 14 años al momento del hecho, fue declarado inimputable. Actualmente permanece en un instituto bajo custodia estatal. La reciente aprobación de la nueva ley de Régimen Penal Juvenil, que bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, no lo alcanza por no ser retroactiva. El abogado de la familia, Jorge Bru, reclamó que se le aplique una medida de seguridad en régimen cerrado hasta la mayoría de edad.
Un caso que reabrió el debate
El crimen de Kim Gómez generó una fuerte conmoción social y volvió a instalar el debate sobre la baja de edad de imputabilidad en Argentina. La condena a Godoy, de más de 23 años, se interpreta como un mensaje de la justicia frente a delitos cometidos por menores, pero también expone las tensiones entre la necesidad de sanción y la discusión sobre responsabilidad penal juvenil.
