El gobierno de Donald Trump activó este viernes una nueva ronda de aranceles a las importaciones provenientes de 60 países, entre ellos la Argentina, China, India y la Unión Europea. Las tasas, de entre 10% y 12,5%, comenzaron a regir a las 00.01 de Washington y reemplazan el arancel global transitorio del 10% que estuvo vigente durante 150 días.
Los embarques ya en tránsito quedarán exceptuados si ingresan a Estados Unidos antes del 28 de julio.
La Casa Blanca justificó la medida en la falta de controles efectivos para impedir el comercio de bienes producidos mediante trabajo forzoso. La Argentina quedó incluida en el grupo de países alcanzados por la alícuota mínima del 10%, junto con Reino Unido, Canadá, India, México, Ecuador y varios países de Centroamérica. China, Japón y Corea del Sur quedaron en el tramo superior del 12,5%.
Qué significa para la Argentina
Para las empresas argentinas, el nuevo arancel implica que los productos alcanzados deberán pagar un recargo del 10% al ingresar al mercado estadounidense. El impacto dependerá de:
- la capacidad de cada sector para trasladar el costo al importador o al precio final,
- la existencia de proveedores alternativos,
- y la situación de los competidores que quedaron exentos o con condiciones preferenciales.
Estados Unidos es un socio comercial clave: en 2025 importó bienes argentinos por USD 8.300 millones, un aumento del 16,8% interanual. El intercambio total alcanzó USD 18.200 millones.
Sin embargo, no todas esas exportaciones quedarán afectadas. El esquema incluye una lista extensa de excepciones y no alcanza necesariamente a todos los bienes de cada país.
Energía, fertilizantes y minerales: los sectores exceptuados
Entre los productos que no pagarán el nuevo arancel figuran:
- petróleo y gas,
- fertilizantes,
- determinados alimentos,
- minerales críticos,
- aeronaves y partes aeronáuticas.
Tampoco se aplicará el cargo sobre bienes que ya pagan aranceles especiales por razones de seguridad nacional, como:
- automóviles,
- acero,
- aluminio,
- cobre.
Estas excepciones reducen el riesgo para la Argentina, dado el crecimiento de las exportaciones de energía y minería, sectores que hoy integran el top ten de complejos exportadores del país.
El impacto final dependerá de qué posiciones arancelarias argentinas aparecen en la lista de 471 productos exceptuados y cuáles deberán pagar efectivamente el 10%.
Los sectores más expuestos son:
- manufacturas industriales,
- alimentos procesados,
- productos regionales sin exclusión explícita.
Para ellos, el arancel puede achicar márgenes, forzar renegociaciones o desviar operaciones hacia otros mercados.
Una señal contradictoria para el acuerdo bilateral
La decisión genera dudas sobre el acuerdo comercial firmado entre Argentina y Estados Unidos en febrero de 2026, que eliminaba aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos (USD 1.013 millones en exportaciones).
El nuevo gravamen se basa en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, vinculada a investigaciones sobre trabajo forzoso. Por esa razón, podría alcanzar productos beneficiados por el acuerdo bilateral, salvo que estén expresamente exceptuados.
En la práctica, el piso del 10% podría neutralizar parte de las ventajas del entendimiento, aunque su alcance real dependerá de cómo se superpongan ambos regímenes. La documentación oficial estadounidense sigue listando el acuerdo dentro de los vigentes.
Impacto indirecto: inflación y tasas en Estados Unidos
La nueva ola arancelaria también puede generar efectos macroeconómicos globales. Según Reuters, los rendimientos de los bonos estadounidenses subieron levemente tras el anuncio, ante el riesgo de que los aranceles presionen sobre la inflación.
Si los precios en Estados Unidos aumentan, la Reserva Federal podría mantener por más tiempo una política monetaria restrictiva. Tasas internacionales elevadas suelen:
- fortalecer al dólar,
- encarecer el financiamiento para países emergentes,
- dificultar una baja sostenida del riesgo país argentino.
Por ahora, la reacción de los mercados fue moderada: los inversores siguen más atentos al conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el petróleo.
El regreso del muro arancelario de Trump
La ofensiva marca el primer paso para reconstruir el esquema arancelario del segundo mandato de Trump. En febrero, la Corte Suprema anuló los “aranceles recíprocos” de entre 10% y 50%, al considerar que el Presidente no podía usar una ley de emergencia nacional para imponer gravámenes generales.
La Casa Blanca recurrió entonces a la Sección 301, que permite represalias comerciales tras investigaciones sobre prácticas discriminatorias.
La nueva estructura alcanza el 99,4% de las importaciones estadounidenses, aunque las excepciones moderan su impacto. Para la Argentina, la inclusión en el tramo del 10% es una señal negativa, pero no un golpe uniforme: habrá sectores prácticamente protegidos y otros que enfrentarán un costo mayor para sostener su presencia en el mercado norteamericano.
