Chile atraviesa el peor temporal en tres décadas. Desde el jueves, un sistema frontal de enorme intensidad golpea a diez regiones del país y ya dejó cuatro muertos, miles de evacuados, más de 400.000 hogares sin electricidad y daños materiales de gran magnitud. Las autoridades declararon alerta roja en Valparaíso por el riesgo extremo de aluviones y derrumbes, mientras el fenómeno continúa avanzando hacia el norte.

Las lluvias torrenciales, combinadas con vientos que alcanzaron los 160 km/h, provocaron inundaciones, desbordes de ríos, marejadas, embarcaciones encalladas y el colapso de infraestructura en zonas urbanas y rurales. Según el último balance oficial, más de 800 viviendas sufrieron daños y al menos 100 quedaron destruidas, mientras 2.500 personas permanecen aisladas en Coquimbo por la crecida de cursos de agua y el deterioro de caminos.

El ministro del Interior, Claudio Alvarado, advirtió que las próximas horas serán “especialmente críticas” en Valparaíso, Coquimbo y la región Metropolitana, donde se encuentra Santiago. “Seguimos enfrentando un escenario complejo. El llamado es a no exponerse y evitar desplazamientos que no sean necesarios”, señaló. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, confirmó que el país atraviesa el punto máximo de precipitaciones en la zona central.

La situación es particularmente grave en Valparaíso, donde el Senapred decretó alerta roja por la alta probabilidad de aluviones tanto en sectores costeros como en la cordillera de la Costa. Varias localidades cercanas a los esteros Marga Marga y Quilpué fueron evacuadas ante el riesgo de desbordes. En Santiago, barrios de Talagante también fueron evacuados por el aumento del caudal del río Mapocho. Otro punto bajo vigilancia es el río Petorca, que permaneció casi seco durante años por la sequía y ahora muestra un caudal inusualmente alto.

La Dirección Meteorológica de Chile calificó el fenómeno como uno de los eventos más importantes registrados en los últimos años, producto de un “tren de sistemas frontales” acompañado por un intenso río atmosférico. Si se cumplen los pronósticos, este podría convertirse en el julio más lluvioso desde que existen mediciones oficiales.

El sistema frontal seguirá activo al menos hasta la noche del domingo y continuará desplazándose hacia el norte, con especial preocupación en Atacama —por el antecedente de los devastadores aluviones de 2015— y en Coquimbo, donde las autoridades reconocen que la infraestructura no está preparada para un evento de esta magnitud.

En medio de la emergencia, el presidente José Antonio Kast recorrió la región del Biobío y visitó la comuna de Penco, una de las más afectadas, para supervisar las tareas de asistencia y evaluación de daños.

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