La crisis migratoria que atraviesa Ceuta volvió a colocar en el centro del debate internacional a dos de los territorios más singulares y controvertidos de Europa. En apenas unos días, miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia el enclave español, alterando por completo la vida cotidiana de la ciudad: comercios cerrados, fiestas suspendidas, refuerzos militares y calles ocupadas por migrantes que buscaban alimentos, agua o un teléfono para comunicarse con sus familias. En ese contexto, reapareció una pregunta que emerge cada vez que estos enclaves quedan bajo la lupa: ¿por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están ubicadas en África?
Aunque geográficamente se encuentran en la costa norte africana, ambas ciudades forman parte del Estado español desde hace siglos y constituyen la única frontera terrestre entre África y la Unión Europea. Su ubicación estratégica las convirtió en puntos clave para el comercio, la defensa militar y, en la actualidad, para las rutas migratorias hacia Europa.
Además de ser escenario recurrente de crisis migratorias, Ceuta y Melilla mantienen desde hace décadas un conflicto diplomático con Marruecos, que reclama la soberanía sobre ambas ciudades. España, en cambio, sostiene que son parte integral de su territorio, una posición respaldada por el derecho internacional.
Cómo Ceuta y Melilla pasaron a ser españolas
La historia de estos enclaves comenzó siglos antes de la existencia del Marruecos moderno.
Ceuta fue conquistada por Portugal en 1415, cuando era uno de los principales puertos del mundo islámico. En 1580 pasó a manos de la monarquía española durante la Unión Ibérica, que unificó las coronas de España y Portugal. Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, Ceuta decidió permanecer bajo soberanía española, situación reconocida oficialmente por el Tratado de Lisboa de 1668.
Melilla, por su parte, fue incorporada a la Corona de Castilla en 1497, durante el reinado de los Reyes Católicos, pocos años después de la caída del Reino de Granada, el último bastión musulmán en la península ibérica.
Desde entonces, ambas ciudades permanecieron bajo administración española de manera ininterrumpida.
El valor estratégico de los enclaves
La permanencia de Ceuta y Melilla bajo soberanía española no responde únicamente a razones históricas. Su ubicación fue decisiva para la expansión marítima y militar de España.
Ceuta se encuentra a apenas 14 kilómetros de la península ibérica, frente al estrecho de Gibraltar, uno de los pasos marítimos más importantes del mundo. Controlar ese punto significó durante siglos dominar el acceso entre el Atlántico y el Mediterráneo.
Melilla también desempeñó un papel estratégico como puerto militar y comercial, además de servir como base para combatir la piratería en el Mediterráneo.
Entre 1912 y 1956, cuando España y Francia administraron el protectorado sobre parte del actual Marruecos, ambas ciudades conservaron su condición de territorio español y quedaron fuera del régimen colonial.
Su importancia militar también quedó reflejada en la historia contemporánea: en 1936, el levantamiento que dio inicio a la Guerra Civil Española comenzó precisamente en Melilla, donde estaban desplegadas unidades experimentadas del Ejército.
Por qué Marruecos reclama estos territorios
Tras obtener su independencia en 1956, Marruecos inició una política de reivindicación territorial sobre Ceuta y Melilla, al considerar que ambos enclaves forman parte natural del territorio africano. Ese planteo se inscribe en la visión del Gran Marruecos, que también incluye otros territorios como el Sahara Occidental.
España rechaza cualquier negociación sobre la soberanía de ambas ciudades y sostiene que forman parte del Estado español desde mucho antes de la creación del Marruecos moderno.
Las tensiones reaparecen cada vez que surge una crisis migratoria o un conflicto diplomático entre Madrid y Rabat. Marruecos suele definir a Ceuta y Melilla como enclaves coloniales, mientras que España insiste en que son ciudades plenamente integradas a su territorio nacional.
Qué dice el derecho internacional
Desde el punto de vista jurídico, la postura española cuenta con respaldo internacional. La ONU no considera a Ceuta ni a Melilla como colonias ni como territorios pendientes de descolonización. Por esa razón, nunca fueron incorporadas a la lista de territorios no autónomos del organismo.
Sus habitantes poseen ciudadanía española, participan en elecciones municipales, nacionales y europeas y cuentan con instituciones propias de autogobierno. Desde 1995, ambas tienen el estatus de ciudades autónomas, una figura institucional exclusiva dentro de España.
La crisis migratoria que volvió a ponerlas en el centro de la escena
La ubicación de Ceuta y Melilla explica por qué ambas aparecen recurrentemente en el centro de las crisis migratorias entre África y Europa. Al ser las únicas fronteras terrestres entre la Unión Europea y el continente africano, se convirtieron en una de las principales puertas de entrada para quienes buscan llegar a territorio europeo.
La emergencia actual volvió a evidenciar esa realidad. Según autoridades locales, unas 60.000 personas ingresaron a Ceuta desde Marruecos, en una de las mayores llegadas masivas registradas en la historia del enclave. Muchos migrantes cruzaron a nado rodeando un espigón que se adentra en el Mediterráneo.
La llegada alteró por completo la rutina de una ciudad de 84.000 habitantes. La Calle Real, principal zona comercial, amaneció con la mayoría de sus persianas bajas. La Confederación de Empresarios recomendó cerrar los comercios hasta que estuviera garantizada la seguridad.
El abastecimiento básico también se vio afectado: panaderías cerradas, falta de pan fresco y preocupación entre los vecinos ante la presencia masiva de migrantes en las calles.
Durante la jornada, algunos migrantes detenían vehículos para pedir comida, dinero o un teléfono móvil. Entre quienes lograron cruzar había jóvenes, mujeres y niños.
La situación generó repercusiones internacionales y abrió una nueva crisis diplomática para España. Madrid desplegó efectivos militares y reforzó los controles fronterizos, mientras informó que más de 48.000 personas ya habían regresado a Marruecos.
Un territorio pequeño con enorme peso geopolítico
Ceuta ocupa 18,5 km² y Melilla 12 km², pero su valor estratégico excede ampliamente su tamaño. Además de funcionar como puertos de conexión entre Europa y África, mantienen una intensa relación económica con el norte marroquí.
Durante décadas, gran parte de su actividad dependió del comercio transfronterizo, por lo que cualquier alteración en las relaciones entre Madrid y Rabat repercute directamente sobre la economía local.
Por esa combinación de historia, geografía, migración y política internacional, Ceuta y Melilla siguen siendo dos de los territorios más sensibles para España y continúan ocupando un lugar central en uno de los conflictos diplomáticos más prolongados del norte de África.
