La Selección Argentina aterrizó en Nueva York en la madrugada del viernes y se encontró con un escenario inesperado: la ciudad estaba cubierta por una densa capa de humo proveniente de los incendios forestales en Canadá, que afectaron la calidad del aire en buena parte de la costa este de Estados Unidos. En ese contexto, el equipo de Lionel Scaloni inició la recta final de su preparación para la final del Mundial 2026 ante España.
Una llegada condicionada por el clima
El vuelo que trasladó a la delegación albiceleste desde Atlanta sufrió una demora por lluvias antes de despegar. Finalmente, el plantel llegó cerca de la medianoche y se alojó en el Hilton Hills, donde descansó antes de comenzar la actividad prevista para este viernes.
La región metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey continúa afectada por la nube de humo que se desplazó desde Canadá, producto de más de un centenar de incendios activos. La situación obligó a emitir alertas por mala calidad del aire, con impacto en actividades deportivas y recreativas.
¿Puede el humo condicionar la Final del Mundo?
La preocupación no es menor. La MLS, que retomó su calendario tras el Mundial, ya debió suspender el partido entre Chicago Fire y Vancouver Whitecaps por la mala calidad del aire. Chicago también sufrió los efectos del humo y quedó sin el esperado debut de Robert Lewandowski.
Aunque por ahora no hay indicios de que la final entre Argentina y España esté en riesgo, las autoridades sanitarias y deportivas monitorean la situación de manera constante.
La agenda de la Selección Argentina en Nueva York
El plantel descansará durante la mañana y tendrá su primera actividad en la tarde neoyorquina:
- 16.30 (hora local): entrenamiento a puertas cerradas en el predio de Red Bull New York.
- 18.35: conferencia de prensa de Lionel Scaloni, acompañado por un jugador. Si se repite la dinámica de las finales anteriores del ciclo, el elegido será Emiliano Martínez.
La Albiceleste afronta las últimas 48 horas antes del partido más importante del ciclo, en una ciudad que vive entre la expectativa mundialista y un fenómeno climático que alteró la rutina de millones de personas.
