La Selección Argentina está en los octavos de final del Mundial 2026. La frase, simple y contundente, resume una noche que quedará marcada por la tensión, el desgaste y el desahogo en Miami, donde el campeón del mundo debió recurrir a su linaje competitivo para superar a la revelación africana, Cabo Verde, recién en el alargue.

El triunfo mantiene viva la ilusión del bicampeonato, pero también expone una lista de urgencias que Lionel Scaloni deberá resolver a contrarreloj antes del duelo contra Egipto.

Un partido que se ganó más con carácter que con fútbol

Cabo Verde llegó como la gran sorpresa del torneo y lo demostró durante más de 120 minutos. Argentina era favorita, pero el equipo africano presentó dificultades inesperadas: presión alta, velocidad en transición, orden defensivo y una intensidad que obligó a la Albiceleste a jugar incómoda durante largos tramos.

La Selección respondió con orgullo, temple y jerarquía, más que con funcionamiento. El partido se sostuvo en la personalidad del campeón del mundo, en la capacidad de resistir y en la aparición de figuras que sostuvieron al equipo cuando el rendimiento colectivo flaqueó.

Messi, en otra dimensión; Romero y Lisandro, los mariscales del triunfo

Lionel Messi volvió a ser el faro del equipo. Participó en exceso, muchas veces sin el acompañamiento necesario, pero su influencia fue determinante en cada avance. A su lado, dos nombres se erigieron como pilares:

  • Cristian “Cuti” Romero, imperial en los duelos y en la conducción desde el fondo.
  • Lisandro Martínez, que sostuvo la defensa con solvencia y carácter.

Ambos fueron los verdaderos mariscales de una victoria que se construyó desde atrás.

Las urgencias que Scaloni debe resolver

El alivio de la clasificación convive con una serie de preocupaciones que el cuerpo técnico deberá atender de inmediato:

1. El mediocampo, sin funcionamiento

La mitad de la cancha —el corazón del equipo campeón en Qatar— no aparece. Falta fluidez, falta presión coordinada y falta conexión con los delanteros.

2. El lateral derecho, un problema persistente

Ni Nahuel Molina ni Gonzalo Montiel lograron dar solidez. El sector sigue siendo una zona vulnerable que los rivales explotan.

3. La falta de gol del centrodelantero

La deuda ofensiva de Lautaro Martínez continúa. Argentina genera menos de lo que debería y convierte menos de lo que necesita.

Las buenas noticias: Dibu y la resiliencia del campeón

Entre las pocas certezas positivas, aparece Emiliano “Dibu” Martínez, que con dos atajadas clave devolvió al equipo esa sensación de invulnerabilidad que lo acompaña desde 2021.

La otra buena noticia es intangible pero fundamental: Argentina demostró que, incluso sin su mejor versión, puede ganar partidos complejos en noches adversas.

Un espejo de Qatar y un posible giro en la formación

La Selección ya vivió un escenario similar: en Qatar 2022, tras la derrota ante Arabia Saudita, Scaloni modificó nombres y estructura. Ahora, tras una victoria sufrida, podría ocurrir algo parecido.

El duelo contra Egipto exige ajustes inmediatos y decisiones firmes.

Cabo Verde, de entusiasta a competitivo

El equipo africano dejó de ser una sorpresa simpática para convertirse en un rival serio. Lo demostró ante España, ante Uruguay y lo confirmó contra Argentina: orden, intensidad y capacidad para lastimar en transiciones.

La Selección sufrió más de lo esperado, pero apareció el linaje del campeón, la jerarquía individual y el amor propio que sostiene a los equipos grandes en noches difíciles.

Una certeza para lo que viene

Argentina se fue de Miami con una conclusión clara: para defender el cinturón de campeón del mundo, no alcanza solo con jugar bien. Hay que competir, resistir y ajustar rápido.

El sueño del bicampeonato sigue intacto, pero el camino exige más que talento. Exige evolución inmediata.

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