Un nuevo y grave ataque de perros asilvestrados volvió a encender las alarmas en el corazón de Tierra del Fuego. En esta ocasión, la violencia de una jauría dejó sin animales a un emprendimiento ganadero ubicado en cercanías de la Reserva Corazón de la Isla, donde fueron muertas 30 llamas, provocando la desaparición total de la población de estos ejemplares en el establecimiento.
El ataque y sus consecuencias
La denuncia fue realizada desde el predio conocido como El Paraíso, perteneciente a la Estancia Ushuaia, sobre el camino hacia la reserva. El productor afectado relató que los ataques no fueron un hecho aislado, sino reiterados en el tiempo. “De todas las llamas que tenía no quedó ni una sola, me han venido matando de a poco pero terminaron con todas”, expresó con indignación y tristeza.
El impacto económico es devastador: la pérdida de los animales significa la desaparición de una inversión de años y la paralización de un proyecto productivo que buscaba diversificar la actividad ganadera en la zona. Pero más allá de lo económico, el damnificado advirtió sobre el riesgo para las personas que trabajan o circulan en el lugar. “Ya ha habido casos de personal del campo que lo han querido atacar”, señaló, y alertó que cuando concurren menores al predio “no los dejamos alejar, es un peligro y algún día vamos a tener que lamentar una tragedia personal”.
Una problemática que se repite
El productor explicó que se trata de perros abandonados que, al volverse salvajes, actúan en grupo y forman jaurías. “Están atacando en todos lados, son perros que abandona la gente y se hacen cimarrones”, sostuvo. Recordó además antecedentes recientes en la zona: “Hace unos meses mataron 86 corderos y hace tres meses habían matado todas las crías de las llamas y dos terneros”.
Con este último ataque, la población de llamas del establecimiento quedó completamente extinguida, lo que refuerza la percepción de que el problema se agrava con el paso del tiempo y sin respuestas concretas de las autoridades.

Falta de políticas de control
El episodio vuelve a poner en evidencia la ausencia de políticas zoonóticas efectivas y la falta de control sobre la población canina en áreas rurales. El abandono de mascotas y su posterior transformación en animales asilvestrados se ha convertido en una amenaza creciente para la producción ganadera y para la seguridad de las personas en distintas zonas de la provincia.
Organizaciones rurales y vecinos vienen reclamando desde hace años medidas concretas para enfrentar esta problemática, que combina factores sociales, ambientales y económicos. La falta de campañas de concientización, controles de reproducción y sanciones por abandono de animales contribuye a que el fenómeno se expanda y se vuelva cada vez más difícil de contener.
Una alarma que exige respuestas
El ataque en la Reserva Corazón de la Isla no es un hecho aislado, sino parte de una serie de episodios que reflejan una problemática estructural. La desaparición de 30 llamas en un solo ataque es un golpe duro para la producción local y un recordatorio de que la convivencia entre comunidades rurales y fauna asilvestrada requiere políticas públicas urgentes.
La voz del productor resume el sentimiento de muchos en el campo fueguino: “Hoy terminaron con todas mis llamas, pero mañana puede ser peor. No solo para los animales, también para las personas”.
El caso deja en claro que la falta de control y el abandono de mascotas no son solo un problema de bienestar animal, sino una amenaza directa a la seguridad, la economía y la vida cotidiana en las zonas rurales de Tierra del Fuego.
