Un reciente análisis de The Economist plantea que los inversionistas deberán acostumbrarse a un escenario de mayor volatilidad y debilitamiento del dólar estadounidense, en un contexto marcado por las políticas del presidente Donald Trump, la incertidumbre institucional y el impacto de fenómenos globales como la inteligencia artificial.
Un mercado en apariencia sólido
En los últimos 12 meses, el índice S&P 500 subió un 14% impulsado por el boom de la IA, mientras que el crecimiento económico de EE.UU. sigue siendo la envidia del mundo. Sin embargo, detrás de esa fortaleza aparente, el dólar perdió un 10% de su valor frente a una cesta de divisas desde enero de 2025, lo que deterioró el rendimiento de los activos estadounidenses en términos internacionales.
Factores de la caída del dólar
- Reducción de la brecha de tasas de interés entre EE.UU. y otras economías.
- Episodios de pánico en los mercados tras anuncios de aranceles y medidas sorpresivas de Trump, como el “Día de la Liberación” en abril de 2025.
- Mayor frecuencia de espasmos financieros: siete episodios de fuga de capitales en el último año, tres veces más que en la década anterior.
El oro como refugio
El precio del oro trepó hasta US$5.000, un 75% más en un año, reflejando la búsqueda de protección frente a la devaluación del dólar y otros riesgos extremos.
La Fed y el rol de Kevin Warsh
El nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal generó un breve repunte del dólar y caída del oro. Warsh, con experiencia en la crisis de 2007-2009, es visto como un tecnócrata más moderado que otros candidatos cercanos a Trump.
No obstante, su giro hacia políticas de recortes de tasas podría resultar inoportuno:
- La inflación aún se ubica en 2,8%, por encima del objetivo del 2%.
- Los estímulos fiscales y posibles devoluciones de aranceles podrían sumar hasta 0,8% del PIB, elevando el riesgo inflacionario.
Un activo cada vez más riesgoso
Aunque el dólar sigue siendo la moneda de reserva mundial y conserva predominio en comercio, deuda y operaciones financieras, su volatilidad creciente lo convierte en un activo más riesgoso que en décadas anteriores.
The Economist advierte que la falta de alternativas obliga a los inversionistas extranjeros a soportar pérdidas, pero también alerta sobre el riesgo de que en el futuro surja una alternativa al dólar como principal refugio financiero global.
